domingo, junio 06, 2010

¡DELFIN HABEMUS!



Nuestros más felices auspicios para el Rey Louis XX y su esposa la Duquesa de Anjou, la Reina María Margarita por el nacimiento de sus hijos gemelos: el Príncipe Luis, mayor por cinco minutos, que es el Delfín de Viennois y Duque de Borgoña y el Príncipe Alfonso, Duque de Berry.

Presentamos el texto de la noticia publicada por el Instituto de la Casa de Bourbon en su sitio web:


C O M U N I C A D O

Nacimiento del Delfín de Francia Louis de Bourbon, Duque de Borgoña

Y de su hermano SAR el Príncipe Alfonso, Duque de Berry


El Príncipe de Bauffremont, Presidente del Instituto de la Casa de Bourbon, tiene el placer de participarles que el viernes 28 de mayo de 2010, a las 15:34 horas (hora local de Francia) la Princesa Marie Marguerite, Duquesa de Anjou, esposa del Señor Príncipe Louis, Jefe de la Casa de Bourbon, sucesor de los Reyes de Francia, ha traido al mundo en Nueva York (Estados Unidos) al Señor Príncipe Luis, Delfín de Francia y a SARel Príncipe Alfonso.

Un comunicado del Secretario del Duque de Anjou precisa que el Príncipe Luis de Bourbon, Delfín de Francia nació a las 9:33 horas (hora local) y que ha recibido el título de Duque de Borgoña. A su nacimiento, pesó 3.340 Kg y midió 51 cm. SAR el Príncipe Alfonso de Bourbón, con el título de Duque de Berry, nació a las 9:34 horas (hora local). Pesó 3.710 Kg y midió 52 cm.

Los dos príncipes y la madre se encuentran bien.

Recordemos que los Duques de Anjou ya son padres de SAR la Princesa Eugénie que nació el 5 de marzo de 2007.

En los próximos días, el Instituto de la Casa de Bourbon, organizará la celebración de una misa de acción de gracias por el nacimiento del Delfín y de su hermano.

El Señor Duque de Anjou, hijo del Príncipe Alfonso de Borbón, Duque de Anjou y de Cádiz, mayor de los descendientes de los reyes de Francia, es el jefe de la Casa de Borbón, a partir del 20 de enero de 1989. Casado en noviembre de 2004, la pareja pasa su tiempo entre Francia, España, Venezuela y Estados Unidos donde el Príncipe ejerce sus funciones dentro del sector financiero internacional.

Instituto de la Maison de Bourbon
Organismo Cultural Reconocido de Utilidad Pública
81 Avenue de la Bourdonnais
75007 París, Francia.

(Traducción del Francés al Español de su servidora)
******************* FIN DEL COMUNICADO*************

El Rey Louis XX es el legítimo soberano, de jure de Francia y Navarra y es el jefe de la Casa de Borbón y heredero de Luis 14 y de la antigua dinastia Capetiana. Los nuevos príncipes Hijos de Francia (Fils de France) los Duques de Borgoña y de Berry, son la generación 33 a partir de Hugo Capeto, que reinó en Francia entre 987 y 996.


Esta noticia ha causado regocijo entre los legitimistas y tradicionalistas Franceses (y no Franceses como su servidora, que somos muchos alrededor del mundo) que nunca han abandonado los principios del Trono y del Altar para los que Luis XX es la personificación de la Francia de San Luis Rey y sus descendientes, los Reyes Católicos.

Estos nacimientos ocurrieron a menos de dos semanas después de que el Duque de Anjou tomó parte en las ceremonias de conmemoración en Chartres para el cuarto centenario de Enrique IV, fundador de la dinastía Borbón de la línea Capetiana. Ninguna Casa Real en Europa está imbuída con más lustre histórico y real.
(Telegraph)


¡VIVE LE ROI!

¡VIVE LE DAUPHIN!

¡VIVE LE DUC DE BERRY !


¡Que estos Príncipes con la bendición de Dios sean felices !

¡Felicidades !

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sábado, enero 30, 2010

¡¡DÉJENME PASAR, SEÑORES, DÉJENME PASAR!!




Ésta fue la desgarradora súplica del Delfín Luis Carlos de apenas 7 años de edad y 10 meses, el 21 de enero de 1793, al escuchar el redoble de los tambores que anunciaban la salida de su padre el Rey Luis XVI de la prisión del Temple para emprender su camino hacia la guillotina

Apenas un día antes, había sido notificado el Rey de su condena a muerte de parte de la Asamblea provocando esto una escena dolorosísima en la que toda la familia caía en la desolación y con llanto abrazaban al Rey. La Reina María Antonieta, Madame Royale, Madame Elisabeth y Luis Carlos no podían creer que eso fuera cierto.

La votación, ilegal por cierto, de los diputados que eran 380, fue a favor de la condena a muerte del Rey; tuvo por resultado un empate pero la diferencia a favor de la pena ded muerte la hizo un solo voto.

Luis 16, demostrando un valor y una gran nobleza y un inmenso amor por su hijo, le hizo jurar al pequeño Luis Carlos que al ser adulto y de llegar a reinar, jamás tomase venganza de ninguno por su muerte. El pequeño Delfín, lo juró, en un mar de llanto y de dolor.

Más tarde, el Rey prometió que antes de ser conducido al patíbulo iría a despedirse de ellos a las 8 de la mañana.

La Reina María Antonieta, bajo el peso del dolor se dejó caer en su cama vestida. Nadie durmió. Madame Elisabeth y Madame Royale no cesaron de derramar lágrimas. Fue una noche más amarga que las anteriores, pero era el anuncio de muchas más por venir que les tenían preparadas la caterva de bestias asesinas "revolucionarias". Ese lunes, más temprano que nunca se levantaron el Delfín y Madame Royale para esperar a su padre.

La espera fue en vano. El Rey no se despidió. Él decidió no hacerlo. No hubiera podido soportar ver el estado de angustia y desesperación de su esposa, su hermana y sus hijos que quedaban desprotegidos y en manos de esa caterva de bestias. Y él sin poder hacer nada.

Al escuchar el redoble de los tambores supieron que el Rey salía, la Reina pidió a los guardias municipales permiso para bajar ella y la familia a despedirse de él y abrazarlo por última vez, a lo que contestaron esos pobres diablos con dureza y sorna que no tenían órdenes en ese respecto.

Entonces el Delfín se desprendió de los brazos de su madre y les suplicó a los guardias: “¡Déjenme pasar, señores, déjenme pasar!”A lo que le respondieron los carceleros: “¿Adónde quieres ir?” Y les responde con desesperación: “¡¡A hablarle al pueblo, a suplicarles que no hagan morir a mi padre… En el nombre de Dios, déjenme pasar!!”


"Laissez-moi de passer, des messieurs, laissez-moi de passer, DANS LE NOM DE DIEU, laissez-moi de passer!!

En lugar de admirar la valentía y la decisión de ese pequeño niño por amor a su padre, como se espera de una persona promedio con sentimientos, esos barbajanes, apartaron con brusquedad a Luis Carlos. Y el pequeño volviendo sobre sus pasos siguió lamentándose con enorme dolor: “¡ Mi padre…mi padre!”.

Más tarde, en la celda la familia escuchó los cañonazos que avisaban espantosamente la muerte del Rey Luis XVI. Eran las 10:30 horas de esa sombría fecha.

La Familia Real, la gente de bien de Francia y el mundo quedaban sumidos en la oscuridad de la desesperanza.


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martes, julio 21, 2009

RÊMY BIGOT: ENIGMATICO PERSONAJE ALREDEDOR DEL PEQUEÑO LUIS XVII

La extraña y escalofriante presencia de un enigmático personaje rodeando al pequeño Rey Luis XVII en fechas decisivas se registró por primera vez después de la partida del zapatero remendón Antoine Simón y su esposa Jeanne, que dejaron su encargo de preceptores de Luis Carlos en el mes de enero de 1794.

Pero antes de seguir y señalar la extraña presencia de esta persona, Rêmy Bigot o Bigaut en fechas demasiado importantes y que nos abre un mundo de interrogantes, recapitulemos:

1789:
Octubre 5 y 6: Grupo de mujeres pagadas y azuzadas por los conspiradores Acelerados se dirigen a Versalles con el pretexto de pedir pan al Rey (Du pain! Du pain!) obligan a la Familia Real a abandonar el Palacio de Versalles para trasladarse a París, llamándolos la chusma “El Panadero, la Panadera y el Panaderito” a los tres miembros principales: El Rey, la Reina y el Delfín.
Octubre 7: Internamiento obligado en el Palacio de los Azulejos
(Cuatro meses después del fallecimiento del Primer Delfín Louis José Xavier)
1791:
Junio 20-25:
Intento de Fuga hacia Meudon y captura en Varennes.
1792:
Junio 20.- Primer Asalto al Palacio de los Azulejos (Tullerías)
Agosto 10.- Segundo Asalto al Palacio de los Azulejos
Agosto 10-13: Estancia en el Club de los Feuillants (sección Aristócrata de los Jacobinos)
Agosto 13: Internamiento en el Temple de la Familia Real (El Rey Luis XVI, la Reina María Antonieta, Madame Elisabeth –hermana del Rey-, Madame Royale y Luis Carlos (7 años), junto con Madame Tourzel, Barón de Hue y Cléry.
1793
Lunes 21 de Enero.- 10:30 horas Decapitación del Rey Luis XVI en la Plaza de la Revolución hoy Plaza de La Concorde
10:31 horas Proclamación de Luis Carlos como el Rey Luis XVII en la prisión por su madre, tía y hermana. A la que le siguió la proclamación hecha por su tío, el Conde de Provenza, en el exilio y el reconocimiento inmediato como Rey legítimo de Francia por parte de todas las potencias extranjeras.
Julio 3 – Violenta y sádica separación de Luis Carlos de su madre y su familia y entrega del pequeño al zapatero remendón Antoine Simón.- Última vez que se vieron la Reina y Luis Carlos y se dieron el último abrazo en su vida.
(5 meses y 18 días después de la ejecución del Rey)
Agosto 2.- Traslado de la Reina María Antonieta a la prisión de La Conciergerie.-
(6 meses y 19 días de la ejecución del Rey y 2 meses de la separación de Luis Carlos)
Octubre 6 – Testimonio de Luis Carlos, presionado por la Comuna contra la Reina María Antonieta y su tía Madame Elisabeth acusándolas de corrupción y abuso sexual en contra de él. Última vez que lo vió y abrazó su hermana Madame Royale en la habitación donde estaba confinado él.
(8 meses y 15 días de la ejecución del Rey- 3 meses y 3 días de la separación de la Reina)
Octubre 16.- 12:15 horas.- Ejecución de la Reina María Antonieta en la guillotina en la Plaza de la Revolución.

1794
Enero 16 – Partida de Antoine Simón y su esposa del Temple, entregando por medio de recibo al prisionero en “buena salud”. (11 meses y 5 días de la ejecución del Rey, 6 meses y 13 días de la separación de su madre y 3 meses de la ejecución de la Reina). Con esto inicia el confinamiento en solitario del pequeño soberano.
Enero 16-31: En los Archivos Nacionales se encuentran las notas de cobro de la lavandera a las autoridades revolucionarias y entre esos días no se reportó lavado de prendas de Luis Carlos. Ni una sola. Dando la razón los Acelerados de que el ilustre prisionero “se había enfermado y como había estado en cama no había ensuciado ni una prenda”.
En estos días que siguieron a la partida del matrimonio Simon, Madame Royale lo escuchó llorar por las noches lleno de terror por encontrarse en soledad en plena oscuridad para dejarlo de oir pocos días después lo que la hizo pensar durante los dos años de confinamiento solitario, en el piso superior al de él, que Luis Carlos ya no estaba en el Temple pues tampoco supo una palabra de él.
Febrero 01 – La lavandera del Temple registra nuevamente lavado de prendas de un pequeño, lo que significa que por lo menos el día 31 de enero usó esas prendas.

(Es precisamente en esa fecha del 16 de enero donde da comienzo el más grande enigma de estos últimos doscientos años porque a partir de esa fecha, nadie de los conocidos y colaboradores cercanos alrededor de esa fecha volvió a ver jamás a Luis Carlos.
El Barón de Hue que acompañó en los primeros días a la Familia Real en su prisión y obligado a abandonar el Temple, al conocer que el pequeño quedaba solo, se cansó de solicitar a los Acelerados le permitieran atender al niño, a costa de su libertad y su vida, no autorizándolo las bestias encargadas del “gobierno”)
Y es exactamente en este punto, en esta fecha tan importante que aparece, de la nada, este caballero cuya silenciosa y misteriosa presencia se registra en actos siniestros que implicaban al pequeño Luis Carlos o al Niño del Temple.

Primera Aparición: Enero 21, 1974.- Seis días después de haberse ido el matrimonio Simon. Llega como guardia al Temple.
(Un año exacto de la ilegal ejecución del Rey Luis XVI, tres meses y cinco días después del asesinato de la Reina).

Segunda Aparición: Enero 30, 1794.- Igual.- Quince días después de la partida del matrimonio Simon y justo dos días antes de que se registre nuevamente lavado de prendas de un pequeño en el Temple. Que se comenta con insistencia, pudo haber sido la fecha para sacar al pequeño Rey de la prisión y esos 15 días los que se tardaron en colocar a un sustituto.
(Un año y 9 días después de la ilegal ejecución del Rey Luis XVI y tres meses y 14 días después de la igualmente ilegal ejecución de la Reina María Antonieta en la guillotina).

Tercera Aparición: Marzo 31, 1794.- Cuatro días después del cumpleaños (día 27) de Luis Carlos.
(Un año, dos meses y diez días después de la ejecución del Rey, y cinco meses y 15 días después de la muerte de la Reina).

1794:
Mayo 10
: Ejecución en la guillotina de Madame Elisabeth, hermana menor del Rey Luis XVI
Julio 26: Caída de Robespierre. Reacción Thermidoriana (9 Thermidor, An II)
Julio 26-27: A altas horas de la madrugada, se presenta el Conde Paul Barrás, quien había tomado el mando del gobierno Acelerado, en la celda de Madame Royale y en la de Luis Carlos, donde encuentra a un pequeño “en el más lastimoso estado digno de compasión”.
Julio 27
: Ejecución en la guillotina de Robespierre y su grupo, entre ellos el zapatero Antoine Simón.
(Un año, seis meses, 6 días después de la ilegal ejecución del Rey azuzada por el “Carnicero de Arras”)
1795
Cuarta Aparición: Junio 8:.- Día de la muerte del Niño del Temple.
Quinta Aparición: Junio 9: - Día de la autopsia del cuerpo del niño del Temple practicada por los doctores Pelletan, Dumangin, et al.- Firma el recibo del cuerpo. ¿Porqué? Él ya no trabajaba como guardia.
Sexta Aparición: Junio 10: Día del entierro del cuerpo del niño del Temple.
Temprano, ese mismo día fue llamado un Voisin, director de pompas fúnebres, por la Comuna para hacerse cargo del funeral del pequeño.
Para no llamar mucho la atención se le recomendó ordenara un ataúd blanco para una niña. Lo raro era que la medida solicitada era para un cuerpo de 1.34 metros, cuando la altura promedio de un niño de 10 años en ese entonces era de 1.24 m.
Sigue contando Voisin que él mismo fue quien tomó en brazos el cadáver de Luis Carlos de la habitación donde se encontraba y lo colocó en el ataúd, el que él mismo marcó con tiza negra, con la letra “D” de Delfín, los cuatro costados y la parte superior, trasladándolo cuatro portadores, con mucho respeto y parsimonia para bajarlo por la escalera al piso bajo donde permaneció por casi una hora, esperando que no hubiera tanta luz solar, alrededor de las 9:00 p.m. No quiso, él mismo, cerrar con clavos el féretro para no asustar a Madame Royale, que al escuchar la clavazón, podría imaginar lo que estaba sucediendo con el consecuente sufrimiento. Esto se hizo ya fuera del Temple.
Los comisarios quisieron sacar el féretro por una puerta lateral por temor a disturbios, pero cuenta el mismo Voisin, que él en su calidad de director, se impuso y decidió que el ataúd saliera por la puerta principal, acompañando el cortejo una buena cantidad de personas del pueblo, contenidas por guardias. Había llanto, gritos de dolor y sorpresa. Un comentario que corrió como pólvora entre los acompañantes fue que se les hacía demasiado grande el ataúd para el pequeño Rey. Además, de que había una gran extrañeza pues nunca se informó que el pequeño estuviera enfermo.

Otra cosa que lamenta Voisin, fue la muerte del Dr. Desault quien tenía a su cargo la atención de Luis Carlos, viéndolo la última vez en a fines de mayo de 1795, para morir sorpresivamente el 1º de junio, al igual que dos de sus asistentes días después. Y en esas fechas, por las recetas que dejó este médico, no se veía que el pequeño prisionero estuviera enfermo y menos de gravedad.
El cortejo fúnebre tomó la Rúa de la Cordeliére, siguiendo por la Rue Basfray hasta llegar a la Rue Saint Bernard, donde se encuentra el cementerio de Sainte Marguerite, entraron por la capilla, que ya había sido convertida en escuela, “para los alumnos de Salpetre” pues la puerta principal del panteón ya estaba cerrada, cruzaron un monumento derruido, como una especie de cruz que había sido derribada y ahí había quedado tirada en el suelo, y procedieron al entierro, en una fosa común, sin ceremonia alguna y no se dejó marca alguna del lugar. Era una “hermosa noche clara de fin de primavera”.
Voisin, continúa contando que justo al terminar de enterrar el pequeño féretro, se soltó un fuerte vendaval, cosa que causó conmoción entre los presentes. Eran después de las 10 de la noche cuando comenzaron a retirarse lentamente y en silencio los que conformaron el cortejo fúnebre.
Séptima y Última Aparición: Junio 13:- Rémy Bigot se presentó en el Ayuntamiento, como era obligatorio por ley, para la firma del Certificado de Defunción, dando sus datos personales y declarándose como “empleado, de 57 años de edad, domiciliado en 61 Rue Vieille du Temple” en su calidad de “amigo del finado”.
Para el año de 1795, Bigot ya no se encuentra en las listas de guardias ni de comisarios del Comité. Además, extrañamente, en el Certificado no aparecen las firmas de los comisarios Gomin y Lasné, que eran los encargados directos del “cuidado” de Luis Carlos, pero sí aparecen sólo en el Acta, y el último fue quien, se dice, lo asistió en sus últimos momentos pues el pequeño murió en sus brazos. Y lo extraño aquí es que se le da la preferencia a una persona que ya no trabajaba, en ese momento, como comisario ni guardia del Temple, sino como “empleado” en otro lugar.
El 9 de junio, al terminar de practicar la autopsia el Doctor Pelletan y equipo, se llamó a todos los comisarios presentes en el Temple y los hicieron desfilar ante el cadáver del pequeño para que lo reconocieran como el “hijo del finado Luis Capeto”. Ninguno de ellos lo había conocido antes y la mayoría si es que lo vió antes de ese momento fue de lejos y en la oscuridad. Además de que recordemos que después de la autopsia el niño estaba vendado de su cabeza y parte del rostro, pues fue re-armado precisamente después de ese examen. Así que la afirmación de ninguno de ellos es creíble.
Lo que viene a poner más extrañeza y dudas sobre este misterio es que estaban cuatro personas clave en el Temple en esa fecha y a los que, se pudo consultar para constatar la identidad del Delfín: El cocinero Meunier, que había trabajado en el Palacio de los Azulejos (Tullerías) y había visto a Luis Carlos, trabajando en su jardín y en su criadero de conejos; Tison, el servidor que le había puesto el Comité como espía a la Familia Real desde su internamiento en el Temple y conoció muy bien al niño por 14 meses y que en esa fecha de junio 8 se encontraba preso en el Temple, un tal Barón que era el portero del Temple al llegar a ese lugar la Familia Real y la más importante de todos: Madame Royale, cuyo solo testimonio por supuesto que hubiera sido determinante.
¡Y NO SE CONSULTÓ A NINGUNO DE ELLOS!
Pero quedó el enigma: ¿Qué hacía ahí ese Bigot? Y ¿Porqué se le dieron tantos privilegios en las firmas de recibos y Actas? Y lo más sorprendente de todo es que se declaró ¡¡¡ “amigo del finado”!!!
Mi muy personal opinión es que ese niño, tal vez, no era Luis Carlos, pues el pequeño Rey ya había sido asesinado al abandonar Antoine Simon el Temple. Y pienso que Luis Carlos fue asesinado después de irse Simon. ¿Tal vez el día 21 de enero, justo al cumplirse un año del asesinato de su padre?
Si lo examinamos mejor, éste era el único modo de no quedar mal ni con España, con la que se había acordado la paz contra la entrega de Luis Carlos y Madame Royal, ni con el General Charette, Jefe del Ejército Católico y Monarquista de La Vendée con quien también habian pactado la paz, con la misma promesa, faltando únicamente OCHO DÍAS para tener que cumplir. El único modo de salir “airosos” los Acelerados de este fraude era la “inesperada muerte” del soberano, si no, la osamenta encontrada en ese ataúd y el tamaño del mismo, lo indica sin lugar a dudas.

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jueves, julio 16, 2009

¡¡¡ QUE COMAN PASTELES !!!


QU’ILS MANGIANT DE LA BRIOCHE!
A propósito del aniversario este 14 de julio del suceso señuelo que marcó el estallido de la salvajada conocida como Revolución Francesa, que como ya vimos por televisión, ayer fue celebrado con toda pompa y orgullo por el gobierno republicano de ese país y muchos comunicadores, periodistas, “intelectuales” y una runfla de mucho más ignorantes alrededor del mundo, aplauden y se emocionan y uno de un programa radiofónico/televisivo, junto con sus compañeros entusiasmado lamentaba no tener a la mano el cd para tocar himno de La Marsellesa, no nos queda más que deplorar todo ello.
La celebración que entusiasma a tantos desinformados parte de una enorme mentira más que amañada de un acontecimiento brutal, cruel, irracional y muy, pero muy bien urdido por una caterva de ambiciosos sanguinarios que fue en realidad una orgía de asesinato y sangre de muchos inocentes y que el tal asalto a la prisión de La Bastilla se dio porque era un depósito de armas e iban por ellas. La chusma azuzada por los conspiradores Acelerados, asesinaron de la manera más vil y cobarde al alcalde y los defensores de la prisión, cuyo número era menor. La Bastilla ya tenía años que había dejado de ser una prisión general en esas fechas, y despedazaron a los presos al igual que en otras prisiones, como La Force, donde mataron a todos los presos, totalmente indefensos, entre ellos muchos ladronzuelos, la mayoría niños, para luego, en triunfo, arrastrar sus cadáveres por todas las calles de París.
Pero esto, según muchos desalmados, es digno de festejarse con todo orgullo con coloridos desfiles, jets de combate cruzando el cielo, banderas y de fondo el Arco del Triunfo, construido por otro Acelerado que masacró a civiles, Bonaparte, donde dejó para la posteridad grabadas las caras de los que se nombraban ellos mismos orgullosamente “Regicidas”, entre los que se encuentran los atormentadores del pequeño Rey Luis XVII y otros asesinos que masacraron a miles de niños.
Entre las grandes cantidades de mentiras que manejaron los revolucionarios a los que llamamos Acelerados, y cuya arma favorita era la calumnia, estuvo una frase que todavía, increíblemente, la manejan personas que alcanzaron altos niveles de estudios universitarios, se desempeñan en altos puestos y son escritores y, sorprendentemente al igual que lamentablemente, actúan como pericos, sin sesos, repiten y repiten una que fue tramada y presentada al pueblo Francés en su momento para endilgársela a la Reina María Antonieta con el fin de sembrar mucho más odio del que primero los cortesanos fueron sembrando desde que ella, a la edad de 14 años, llegó a Francia como la prometida del Delfín Luis Augusto para contraer matrimonio, y no pasó un día de su vida, hasta su amargo martirio y terrible muerte hasta la fecha, doscientos años después, en que se siguen repitiendo esta falacia.
¡Que Coman Pasteles!
Esta famosa frase la hicieron correr los Acelerados a raíz de cuando el grupo de mujeres de la chusma, pagadas y embriagadas, se lanzaron por órdenes de los conspiradores para presionar al Rey Luis XVI, a firmar decretos que a ellos les favorecían y lograron sacarlo del Palacio de Versalles junto con la Reina y el Delfín, nuestro Sol Robado para llevarlos a vivir al Palacio de las Tullerías en 1789.
Los que se encargaron de pintar de rosa este asqueroso episodio para las generaciones por venir, cuentan que aquí se demostró el poder de las mujeres ya que su grito, un pretexto, por supuesto era: “¡Pan, queremos pan!” No podemos negar que Francia estaba en muy mala situación económica y este era la excusa ideal para manipular al pueblo y si se le daban centavos y todo el vino que quisieran, pues lo hacían con más ganas.
Pues los Celerinos en su cobardía y odio por la Reina María Antonieta, le inventaron e hicieron correr el rumor de que cuando la Reina, escuchó esa petición a gritos por el grupo de mujeres, respondió con desenfado “¿No tienen pan? ¡Pues Que Coman Pasteles!” dando a entender que ella estaba muy alejada del pueblo y por ello ignoraba y era totalmente indiferente a sus penurias económicas.
Esta frase jamás la mencionó la Reina, pues si había alguien en Francia, además del Rey, verdaderamente preocupado por la situación y sufrimiento del pueblo desde que comenzó a agravarse fue ella. En las últimas dos Navidades, los príncipes Madame Royale (11 años) y Luis Carlos (5 años) no recibieron regalos, explicándoles que los demás niños Franceses no la estaban pasando bien y que ellos tenían que compartir su dolor.
Ella misma, años antes de la desgracia de la traición de gran parte de la aristocracia, la burguesía y la chusma sacerdotal (ideas Masonas), recogió a un niño muy humilde y ella crió como si fuera hijo suyo, un pequeño de apellido Louvet (*) que tiene una historia escalofriante y que pagó, como el mismo pueblo Francés, con ingratitud enorme el buen trato de la Reina.
Era costumbre también de María Antonieta de inculcarles a sus hijos la compasión por los enfermos, huérfanos y desposeídos ya que los llevaba a visitar, frecuentemente, los hospitales, orfanatos y casas de asistencia, para que en su futuro como gobernante, especialmente los Delfines, primero Luis José Xavier y luego Luis Carlos, tomaran en consideración a esta parte de su pueblo.
Se ha comprobado que esa frase la presentó el “ideólogo” Jean Jacques Rousseau en su libro “Confesiones” en el año de 1760, contando una anécdota de una princesa que al comunicársele que los campesinos no tenían pan ella respondió ingenuamente: ¡Que Coman Pasteles!. En el año de 1760, María Antonieta tendría apenas 5 años de edad.
Recordemos que este Rousseau fue uno de los pilares de los Acelerados y ellos conociendo tal novela, tuvieron la gran idea como muchas más de hacerle creer al pueblo que María Antonieta había dicho tal cosa y como uno, en muchas ocasiones, cree lo que quiere creer, pues se tomó como una verdad y esto le ganó más odio distanciándola todavía más del pueblo.
Pero ninguno de los Acelerados contó que el tal Rousseau, que tuvo cinco hijos, a cada uno lo entregó al orfanato donde murieron todos a edad muy tierna. Esto no lo saben muchos de sus admiradores y los Acelerados se guardaron mucho de darlo a conocer. ¡No les convenía!


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sábado, junio 20, 2009

PRIMER ASALTO AL PALACIO DE LAS TULLERIAS - JUNIO 20, 1792




217 años.




Centuria IX – Cuartilla 34 (Nostradamus)

Francés:
Le part solus, Mary sera mitré
Retour: conflict passera sur le thuille
Par cinq cents: un trhyr sera tittré
Narbon: et Saulce par contaux avons d’huille
Español:
Al esposo solo afligido le pondrán la mitra a su regreso.
Un conflicto sucederá en los Azulejos a cause de quinientos hombres
Un traidor será llamado –Narbon y (el otro) Saulce, aceitero abuelo,
lo entregará a la soldadesca.

Explicación: Esta Cuartilla abarca el primer asalto de la chusma al Palacio de los Azulejos (Tullerías) y La Noche de Varennes.
El Rey Luis XVI solo, sin su esposa, sufrirá la desgracia de ser coronado con el gorro rojo dela Libertad, llamado gorro Frigio o mitra, por ser el tipo de gorro que usaban los sacerdotes de Mitras. Los quinientos Marselleses que encabezaron el ataque al Palacio de las Tullerías (Azulejos), - palacio cuya construcción comenzó Catalina de Médici en 1564) en el lugar de una fábrica de azulejos, y que no existía cuando Nostradamus escribió esta cuartilla en 1555. El Conde de Narbona, Ministro de la Guerra, pertenecía a la nobleza y Saulce, padre, hijo y nieto, eran fabricantes de velas y abarroteros, o aceiteros, de Varennes. El padre fue Procurador Síndico de esa comuna. Estos aceiteros lo traicionaron entregándolo al populacho y fue arrestado. Estos pillos son representantes de los traidores de las dos clases: nobleza y burguesa rindiéndole tributo de forma cobarde a la clase proletaria.
Madame Campan relató que sus Majestades fueron llevados a la tienda de abarrotes del Alcalde de Varennes, Saulce, y pudo haber salvado al Rey, La Reina estuvo sentada en la tienda entre dos grandes bultos de velas y conversó con Madame Saulce.
ASALTO

Antecedente
Cerca de las 9 y media de la noche del 6 de octubre de 1789, a la luz de antorchas, hizo su arribo la Familia Real al Palacio de los Azulejos (Tullerías), acompañada de su cortejo, donde fueron recibidos por sus amigos y simpatizantes leales.
El Palacio que había sido descuidado por muchísimos años, no estaba preparado para la altura de sus nuevos ocupantes: puertas caídas, el mobiliario viejo y empolvado, no había luces.
Una frase que lo compendia todo, la pronunció el pequeño Delfín Luis Carlos:
¡Oh,maman, comme tout est laid ici! = ¡Ay, mama que feo esta todo aquí!
Este “cambio de domicilio” fue causado por las manipulaciones de los conspiradores revolucionarios que tenían muy bien urdido su plan y sabían que el Rey Luis XVI, de una personalidad benevolente y respetuosa no se atrevía a tratar mal a nadie. Esto lo aprovecharon muy bien esos patanes. Y manipulando al pueblo sacaron al Rey y a su familia de Versalles para obligarlo a ir a París e instalarse en el Palacio de los Azulejos.
Ahora nos transportamos hasta el año de 1792:
Durante toda su estancia en este lugar, ya abiertamente prisioneros a partir del año 1791, después de haber sido detenidos en el tristemente célebre episodio conocido como “La Fuga de Varennes” o “La Noche de Varennes”, el pueblo en general mostraba amor y admiración por la Reina María Antonieta. Todo lo echaban a perder los conspiradores y los periodistas pasquineros que estaban, todos juntos, en el complot y los grupos que comandaban pagándoles unos centavos para alterar el orden y enardecer a los débiles de mente y de corazón provocándoles ira contra sus gobernantes legítimos.
Muchas personas iban al Palacio a ver a la Reina. En una ocasión el pequeño Luis Carlos de sólo 6 años, escuchó decir sobre alguien, la frase “Es afortunada como una reina”, a lo que el Delfín respondió de inmediato: “No debe decir eso, mi mamá llora todo el tiempo”.
Una muestra del rendido cariño que Luis Carlos sentía por María Antonieta se dió en una ocasión en que la Reina, se quejó de que Luis Carlos, con cinco años apenas, no sabía leer y como él la adoraba, se comprometió a empeñarse mucho más. Por lo que Luis Carlos le dijo a su maestro: Tengo que saber leer para el primero del año, porque se lo prometí a mamá.” Pero sólo quedaba un mes para esa fecha. Insistiendo Luis Carlos: “Deme, se lo ruego, mi buen abad, dos lecciones por día, me aplicaré mucho”. Y en la fecha fijada, el pequeño Delfín de cinco años entra a la habitación de su madre con un enorme libro bajo el brazo: “Querida mamá, aquí me tienes, ¡Ya sé leer!
Mientras tanto se desarrollaban los acontecimientos políticos cada vez más embrollados para el Rey Luis XVI que creyó conveniente retirar a sus ministros de la facción Girondina, Servan, Roland, Clavieres, pues no estaba de acuerdo en firmar unos decretos y esto fue otro pretexto para causar agitación entre la población. El cervecero Santerre, un tal Legendre y Chabot, se oponen al Rey y quieren obligarlo a llamar de nuevo a esos ministros y a que sancione los decretos que ellos quieren imponer. Eran dos: uno contra los Emigrados, (los aristócratas que a tiempo habían huido de Francia ante el peligro de la revolución y se organizaban en el extranjero para atacarlos y recuperar el país) y otro contra los sacerdotes no jurados, es decir, contra los que no quisieron someterse a la constitución civil del clero, decretos que si el Rey Luis XVI sancionaba conforme a derecho el reconocía a la Asamblea constituyente, que se había opuesto a su veto.
Se utilizó el pretexto para meter a los “patriotas” a las Tullerías dizque para conmemorar el aniversario del Juramento de la Cancha de Tenis y para plantar en la terraza del Palacio, un árbol de la libertad. Como lo dijo un orador en la Asamblea nacional : “Ha llegado el día de la cólera del pueblo”.
El 20 de junio desde el amanecer, frente a la Asamblea nacional se formó una gran masa (dominaba la farsa). La masa crecía a cada momento. Estaban las tejedoras, guardias nacionales, mucha gente sin oficio, un “batallón de mujeres”, con sables, espadas, pistolas, después “doscientos centenarios inválidos” El “bosque ambulante de las picas” donde un pantalón era llevado como estandarte, o los clamores disonantes tenían lugar .
Todos son arengados por los diputados de la Asamblea que con discursos incendiarios hablan del amor a la patria, la autoridad de la Asamblea nacional (los Acelerados) y que deben de defenderlas reprimiendo el crimen de los “conspiradores” (¡Fíjense, nada más, ahora resulta!).
La chusma grita que ellos mismos serán los que repriman a los conspiradores y que se pondrán en marcha con rumbo al palacio.
A las 4 de la tarde, la familia Real estaba reunida. Un clamor confuso, similar al de un océano enfurecido se escucha a lo lejos y va creciendo. El palacio es invadido por la chusma que vocifera: “¡Muerte! ¡Muerte!
Las rejas del palacio no estaban cerradas (curioso, no?). Los asaltantes logran llegar al interior, tumbando a golpes de hacha las puertas que estaban cerradas. Al encontrarse ante la presencia del Rey, los “valientes” comienzan a insultarlo. El Rey Luis XVI conserva la calma. En estas circunstancias, su naturaleza plácida, un poco indolente, le da una fuerza de resistencia que lo eleva a la dignidad. Ante la injuria. “Se le dijeron muchos insultos” dijo el diputado Jacobino Michel Azéma. La turbamulta le exigía:
“¡Restituya a los ministros!”... ¡Sancione los decretos!... Nada de veto, mi gordo Veto!..”
El Rey respondió con calma y no sin autoridad.
“No es el momento de decidir estas serias medidas; se requiere reflexión, algunos consejos. Como ustedes, yo tengo un corazón patriota, amo a mi país, amo a mi pueblo.
Y avanzando hacia él uno de ellos, con el cuello tenso, los ojos inyectados, fijándole una mirada cargada de odio, se quita su gorro rojo para ponérselo al mismo Rey.
El calor era sofocante. Entre las gentes que atiborraban la sala, se escuchaban los choques de los vasos y las botellas. Hicieron que el Rey bebiera a la salud de la nación:
“¡El Rey bebe...!”
Y el furor del pueblo se torna en buen humor.
Mientras en las habitaciones del Delfín Luis Carlos, se encontraba junto con la Duquesa de Luynes, la Princesa de Lamballe y el Duque de Choiseul, la Reina que temblaba de miedo por la vida de su marido. Ella insistía en que la dejaran salir para estar con él. Le dijeron que ella se expondría a una muerte segura. Ella decía: "¿Que puedo perder? Lo peor es que me maten. Mi deber me llama"
En este momento, aparecieron unos granaderos de los Hijos de Santo Tomás, que quedaban leales a su príncipe. Hicieron salir a la Reina, a Madame Royale y al Delfín a la sala del Consejo.
Poco después, desbaratando la puerta a hachazos, entraron los insurgentes.


Los granaderos colocaron al frente de María Antonieta y sus hijos, la mesa grande alrededor de la cual los ministros solían sesionar. La reina contempla sus caras lívidas, sus figuras rojas de sangre, los puños extendidos: una masa humana en ebullición, de la que a ella y sus hijos las separa una mesa solamente. “La reina está firme de pie, escriben Edmond et Jules de Goncourt, Madame Royale a su derecha, se abraza contra ella. El Delfín, abriendo sus grandes ojos como el niño que es, está a su izquierda. Los hombres, las mujeres, las picas, los gritos, los insultos, todo se vuelve contra la Reina. Uno de estos caníbales, muestra un puñado de papeles con la leyenda: “Para María Antonieta”. Otro le acerca colgando de una percha una muñeca. Otro, con sus ojos sobre la Reina que no baja la mirada jamás, adelanta un pedazo de carne en forma de corazón que sangra sobre una plancha”.
De forma brutal les colocan un gorro rojo a la Reina y a su hijo. Las mujeres ebrias le escupen al Delfín en su rostro sus vómitos ante lo cual Maria Antonieta sintió tanta vergüenza que se sonrojó. Ella dice con voz tranquila:
“¿Me habían visto ustedes alguna vez? ¿Qué mal les he hecho? Los han engañado: Yo soy Francesa. Yo me considero orgullosa cuando ustedes me quieren”.
Al escuchar esta voz dulce y triste, al ver esa mirada triste y bella, como una calma que sigue a la tempestad, el furor desaparece. La piedad se apodera de los corazones. La humanidad recobrar su imperio sobre la gente del pueblo, embrutecidos por el alcohol, llenos de calumnias. Aquellos que vomitaban sus iras a gritos, quedan silenciosos y sienten correr sus lágrimas por sus rostros:
“Estas mujeres están ebrias, grita el cervecero Santerre.
El eleva los hombros y se acerca a la mesa, donde él se recarga sobre los codos con una risa nerviosa. Pero he aquí que sus labios se cierran, pues a su vez, la Reina lo mira profundamente. El balbucea. ¿Será que también esta muy ebrio? El balbucea. Y conteniéndose dice: “¡Quítenle el gorro a este niño” volviéndose al Pequeño Delfín, “¿No ven qué calor tiene?
Al siguiente día, en la toma de armas del Palacio, le dirá a su madre:
“Maman, est-ce que hier n’e pas fini?” – “¿Mamá es que todavía es ayer?”
María Antonieta, presa de la angustia, lloraba y exclamaba: “Me matarán. ¿Qué será de mis hijos?
La reina más tarde escribiría al conde de Mercy-Argenteau:
“Usted conoce ya los eventos del 20 de junio, nuestra posición cada día se pone peor. No hay más que violencia y rabia por un lado, debilidad e inercia por el otro. No se puede contar con la Guardia Nacional ni con el ejército”.
En la Asamblea Nacional, un Vergniaud, un Brissot se levantan con violencia atacando lo que que llaman “las traiciones de la Corte” afirmando que la reina había sido la instigadora. “Una reina perversa, gritaba Marat, fanática de un rey imbécil, y lleva a sus lobeznos a la tiranía”.
Son las mismas ventanas de las Tullerías, sobre esta terraza des Feuillants donde, durante todo el siglo 18, se estuvieron reuniendo los más famosos novelistas, dando la opinión del día, los grupos hostiles con sus peroratas interrumpen las discusiones para gritar amenazas que vienen a herir los oídos de la Reina. Alla se colocan los vendedores que traen estampas inmundas que presentan a la Reina María Antonieta en escenas repugnantes. Ellos gritan los encabezados de los panfletos con todo el lodo que le lanzan encima la Reina, a pesar de su firmeza y su resignación, es obligada a retirarse al interior de sus apartamentos. Después, por momentos, ella recobra el valor. Ella quiere ir al jardín mismo, entre esta gente caminar y decirles:
“Yo les diré que los amo, murmura, les diré que yo soy Francesa... no seré yo Francesa, ¡Yo, la madre de un Delfín!
Después ella se retira a la pieza donde ella camina con paso afiebrado. Ella quisiera reencontrar sus ilusiones perdidas. Ella se siente impotente. Que podrá la voz de una mujer lanzada a la tempestad? La calumnia con cien mil voces puede sofocar la voz de ella, tiene a los órganos de la prensa, tiene a los griteríos de los clubs, tiene los rumores de los novelistas, y tiene al tribunal de la Asamblea.
-Continuaremos con el Segundo Asalto al Palacio de las Tullerías – Agosto 10, 1792.


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Nota: Entre los muchos conspiradores y traidores se encontraba el Alcalde de París, un tal Jerôme Pétion de Villeneuve, que facilitó con mucho gusto la entrada de la chusma al Palacio y permitió que la turbamulta insultara a los reyes y príncipes. Comenzó como diputado en los Estados Generales y atacó abiertamente a la Reina y a la Monarquía, pero como sucede casi siempre entre pillos y traidores, cayó de la gracia de sus compinches al perderlo su vanidad y ponerse a las patadas con el entonces poderosísimo sanguinario Carnicero de Arras, Robespierre, que lo acusó de saber y ocultar el proyecto de traición de Dumoriez. Al saberse declarado fuera de la ley en junio 2 de 1793 (casi un año después de su asqueroso papel en los eventos de junio 20,1792) huyó a Caen y comenzó a instigar una insurrección contra la Convención, fallando ésta, anduvo a salto de mata, ocultándose y justo un mes antes de la caída de Robespierre, sus compañeros proscritos, se dispersaron, terminando varios hechos prisioneros, otro decapitado y el cuerpo de su compañero Buzot y del mismo Pétion que se habían suicidado, fueron encontrados en un campo cerca de Saint Emilion, medio comidos por los lobos no sin antes haber expresado que se arrepentía enormemente de sus viles actos en contra de la Familia Real y su conciencia no lo dejaba en paz, quienes lo vieron días antes de su muerte aseguraron que este traidor había perdido la razón.

Un más que merecido final, no lo creen?








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lunes, junio 08, 2009

214 ANIVERSARIO LUCTUOSO DEL REY LUIS XVII



O, VOS QUI TRANSITIS PER VIAM, ATENDITE ET VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS . . .
Hoy se cumple un aniversario luctuoso más (214) del pequeño Rey Luis XVII, que según los registros del grupo de Acelerados que se hicieron del gobierno en Francia, marcan el 8 de junio, como el día de su fallecimiento.
Recordemos que este pequeño estuvo en las garras de esa caterva prácticamente desde 1791, cuando el Rey, su familia y varios de sus más leales colaboradores fueron capturados en el hecho conocido como “La Fuga de Varennes” y después de ser confinados al Palacio de los Azulejos (Tullerías), los enviaron a la Torre del Temple como prisioneros.
El pequeño Luis Carlos sufrió la muerte de su padre, una separación de lo más sádico de su madre y su familia y un confinamiento y trato inhumanos que terminaron por minar su salud, quebrantar su resistencia y acabar con su vida en medio de una oscuridad, insultos, tortura física y psicológica y un abandono inexplicablemente cruel en grado sumo.
Hoy, nos unimos con todo respeto y afecto a la conmemoración de este trágico suceso que vino a cimbrar los cimientos y el destino de Francia, de Europa y del mundo para mal.
Fue el 8 de junio de 1795 a las 14:45 horas que este inocente niño exhaló su último suspiro en la prisión en brazos del asistente del comisario que tenía a su cargo a Luis Carlos.
Rompiendo las órdenes del inhumano trato cuidadosamente diseñado para su maltrato, el comisario Etienne Lasné, al llegar a hacer su revisión ya que la noche anterior, Luis Carlos pasó la noche de su agonía, completamente solo, como lo estuvo desde el 16 de enero de 1794, al ver que el pequeño vivía sus últimos momentos, lo tomó en sus brazos; y el niño fiel a su educación Católica y buenos sentimientos, lo miró a los ojos, agradeciéndole su “buen trato” y su gesto, para pronunciar su frase final: “...Quisiera decirte que...” que quedó trunca, pues fué en ese momento que Lasné, narró que sintió como su cabecita cayó ya sin vida en el pecho del empleado de la prisión.
Su jefe el comisario Gomin, contó muchos años después, que varios comisarios, cada uno en secreto, lloró por la muerte de este inocente, al que maltrataron siguiendo las órdenes de los “jefes revolucionarios” . ¡¡Y pensar que existen miles de personas que veneran a esa caterva de bestias feroces!!
Lasné, a las horas, volvió a la celda donde yacía el cuerpecito de Luis Carlos y cuenta que levantó la sábana con la que estaba cubierto el pequeño y legítimo Rey de Francia y al mirarlo dijo que “Parecía un ángel dormido”.


***
Vaya todo nuestro respeto en los eventos que se están llevando a cabo por parte de los Monarquistas de Francia y de muchas personas que recordamos con afecto el martirio de este inocente, unos de los cuales son los que siguen:
MISAS DE RÉQUIEM
Junio 8, 2009
18:00 horas, Parroquia de Santa Isabel de Hungría, en el 195 de la Rue de Temple, París, 75003 Association Marais-Temple
19:00 horas, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en la Basílica del Verbo Divino en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.- Nuestra querida amiga y lectora Laura Valdivia.
17:00 horas - Mi parroquia en una ciudad de México.- Maru

En la sentida Oda que Víctor Hugo le dedicó al Sol Robado se resume el tormento del pequeño Rey Mártir. La pueden leer aquí.

Y estaremos presentes con todo el corazón en espíritu y elevaremos nuestras más sentidas oraciones por el descanso del "Pequeño Rey Durmiente".-
"¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad y ved si hay dolor como el mío". Lamentaciones 1-12


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lunes, mayo 11, 2009

MACABRO EPISODIO DEL CONDE DE PROVENZA Y LOS PRINCIPES LUIS JOSE XAVIER Y LUIS CARLOS


Siempre fue público y notorio el sentimiento que tuvo el Conde de Provenza hacia su hermano mayor, el Rey Luis XVI, al que calificaba como no apto para gobernar y nunca tuvo empacho en decirle a quien le prestara oídos para expresar que él sí tenía la capacidad de llevar las riendas del reino.
Igual, siempre se encargó, Luis Estanislao, de no ocultar jamás su fuerte antipatía por su cuñada, la Reina María Antonieta, una antipatía que llegó a profundidades increíbles, al grado de despreciar a sus sobrinos y coincidentemente, a los varones más que a las mujercitas.
Y decimos coincidentemente porque, de faltar el Rey, sería él quien automáticamente recibiría el cargo.
Si vemos en resumen los siguientes factores de ese odio y desprecio aquí están unos cuantos:
La Reina María Antonieta no simpatizó nunca con él y en cambio se llevó de maravilla con el hermano menor, el Conde d’Artois, tanto que al nacer su primogénito, el Duque d’Angouleme, Luis Antonio, -se dijo- lo comprometieron con la primera hija de la Reina que aún no nacía y que sería María Teresa Carlota (Madame Royale).
La tardanza en consumarse el matrimonio entre Luis XVI y la Reina, que dieron lugar a muchos comentarios adversos contra ella, alimentaba las esperanzas de Luis Estanislao.
Se tardaron 8 años en consumar el matrimonio y el primer producto fue: ¡UNA NIÑA!
Por supuesto que esto lo hacía sentir ya tocar con la punta de los dedos el cetro y la corona.
Pero ¡Ay, dolor! En 1781, llega el ansiado Delfín: Luis José Xavier, desbaratando el castillo de ilusiones de Luis Estanislao.
Otro golpe que contribuyó a la gran amargura y todavía más profundo odio en contra de la Reina, fue que, la esposa de Luis Estanislao, después de varios abortos, no pudo ya concebir hijos, quedando él sin esperanza de tener herederos.
Tanto que sin importarle los sentimientos de su hermano mayor y mucho menos el honor, repetía con saña que el Primer Delfín podría no ser hijo de Luis XVI, sino del Duque de Coigny.
Igual, a la llegada en 1785 del que sería Segundo Delfín y nuestro Sol Robado, Luis Carlos, al mandarlo este acontecimiento al tercer lugar en la línea de sucesión, con amargura repetía, por todos lados, que este niño podría ser hijo del Conde Axel von Fersen, por la cercana amistad y gran admiración que von Fersen sentía por la Reina.
Uno de los rumores que se dice corrió en la corte a escasos días del nacimiento de Luis Carlos, fue uno muy escalofriante:

Contó el Conde de Provenza, que al entrar a sus habitaciones, uno de sus asistentes le comentó que había aparecido un sobre negro rotulado con letras blancas, dirigido a él, con el señalamiento de que era “Personal”. El Conde tomó el sobre y lo abrió, sacando otro sobre, igualmente, dirigido a él y que agregaba “Debes de estar solo”, por lo que le pidió a su asistente salir de la habitación.
Ya en total soledad y al desdoblar la hoja del mensaje leyó las siguientes palabras:
“Tú no te preocupes, los dos príncipes, supuestos herederos de la Corona, no vivirán el tiempo suficiente para llegar a reinar, pues no gozan de buena salud, por lo que serás tú el que lleve el título de Rey”
y, según se dijo, firmaba “La Muerte” y le anticipaba no tratar siquiera de investigar quien podía haber llevado ese mensaje a su habitación, con la amenaza de que si lo hacía perdería la vida.
Verdad o mentira del Conde de Provenza, los hechos nos indican que ninguno de los príncipes reinó, pues aunque Luis Carlos, fue proclamado Rey, tanto en la prisión por su madre, tía y hermana, y en el exilio por el propio Luis Estanislao, además de que fue reconocido como el monarca legítimo de Francia por todas las potencias extranjeras, incluyendo los Estados Unidos, nunca reinó de facto.
Todo esto contribuyó a que a su regreso en 1814 a Francia, después de la estruendosa caída de Napoleón, jamás se hicieron intentos serios por buscar el paradero de los restos de Luis Carlos. Tanto así que jamás se le rindieron homenajes ni se celebraron misas, por lo menos por parte del gobierno monárquico de Luis XVIII. Unos años después, precisamente, el 8 de junio, aniversario de la muerte del pequeño Luis Carlos, se celebró fastuoso baile en la corte, siendo esto incomprensible causando escándalo tanto en la opinión pública en Francia como en toda Europa y mucho más por las circunstancias que rodearon el deceso del niño.
A la princesa Madame Royale, es obvio que la aceptó por motivos políticos, pues en la situación en la que se encontraba quien más podía darle el espaldarazo de legitimidad y que necesitaba. Madame Royale no se dio cuenta nunca que solo fue una herramienta en manos de su ambicioso tio y si lo hizo, ella estaba en tal condicion de apoyo familiar y moral que, tal vez, haya preferido callar a aclarar la situacion.
También hubo enormes sospechas de que, tal vez, al estar en negociaciones secretas con los Acelerados, uno de los acuerdos haya sido desaparecer a Luis Carlos, y no dejar el mínimo rastro, tanto así que se insistió que cuando María Teresa, ya instalados los Borbón de nuevo en Francia, buscaba afanosamente cualquier indicio por mínimo que fuera para encontrar a su hermanito, lo hacía a ¡¡¡ espaldas de su tío!!!. 

En esas búsquedas oyó decir que Jeanne la viuda del zapatero Antoine Simón (quienes lo tuvieron como sirviente a Luis Carlos en El Temple de julio de 1793 a enero de 1794) contaba que ellos lo habían sacado de la prisión escondido en una cesta de ropa sucia, Madame Royale fue a visitarla al hospital de los Incurables, días después se presentaron agentes del gobierno de Luis XVIII a visitar a la viuda y ésta calló para siempre. La viuda Simón ya no quiso dar más datos de lo que por años había propalado a los cuatro vientos.
Cuando se hablaba del pequeño Luis Carlos en reuniones de la corte, Luis XVIII se refería a él como “¡Ah, sí! ese chiquillo, el hijo de von Fersen”.
Próximamente incluiremos la biografía y detalles del Rey Luis XVIII en donde veremos cuán duro fue con su hermano, el Rey Luis XVI, al grado de que hubo grandes sospechas de que estuvo a punto de aliarse con los Acelerados. (Recordemos que seguía los pasos del Duque d’Orleans, Felipe Igualdad, con el mismo propósito: ceñirse la corona). Se cuenta también que después de que Luis XVI envió a sus dos hermanos y sobrinos fuera de Francia, para conservar la dinastía pues sospechaba que él y Luis Carlos serían asesinados, también pudiera haber dejado un escrito en el que, por su comportamiento en contra de él, lo excluía de la línea de sucesión.

Parece ser que por todo lo anterior a Luis XVIII no le costó ningún trabajo concertar el acuerdo, entre muchos, con los Acelerados que quedaban en el gobierno, al caer Napoleón, de no perseguir y mucho menos castigar a los que atormentaron y asesinaron a su hermano el Rey Luis XVI, a la Reina, al pequeño Luis Carlos ni a su propia hermana Madame Elisabeth: todo con tal de gobernar. Y los sanguinarios Aceleradors que se autoproclamaban orgullosamente como "Regicidas" , entre ellos Fouché, vivieron felices, ricos y libres de culpa. Y Luis Estanislao, ex Conde de Provenza, ya Luis XVIII logró reinar durante 10 años, sucediéndolo el hermano menor, Carlos Felipe, ex Conde d'Artois, y suegro de Madame Royale, como Carlos X.
Una de las virtudes que se le reconocen a Luis Estanislao es que tenía gran habilidad para la política.

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viernes, mayo 08, 2009

MARIE AMELIE DE LAS DOS SICILIAS - REINA DE LOS FRANCESES

Existen unos misterios de la vida tan profundos como es el caso de la Reina Consorte Marie Amélie de las Dos Sicilias, esposa del Rey de los Franceses, Luis Felipe I (Louis Philippe) hijo del Duque d'Orleans, Felipe Igualdad.
Marie Amélie era hija de la hermana favorita de la Reina María Antonieta, la Reina de Nápoles, María Carolina de Austria.
Por el gran afecto de hermanas que se tenían Maria Antonieta y María Carolina, decidieron comprometer en matrimonio a esta princesa que nació en Italia, en 1782, con el Primer Delfín Luis José Javier, que había nacido en 1781, y era mayor que ella sólo por seis meses. Por supuesto, la princesita sería la Reina de Francia.
Pero como todos lo sabemos, el Primer Delfin, Luis José Xavier, murió en 1789 a los 8 años de edad por lo que el compromiso se disolvió.
Pareciera que la muerte del Príncipe anunciara la gran desgracia de la apertura de las puertas del infierno que fué la Revolución Francesa. Por lo que al igual que la aristocracia Francesa,la aristocracia Italiana tuvo que salir huyendo de sus países.
La famila del Duque d'Orléans, Felipe Igualdad, al ser decapitado éste, igual tuvo que huir por haber caido en desgracia ante los compañeros Acelerados del Duque.
En esas peregrinaciones de un lado a otro en Europa, en el año de 1806 la joven ya con 24 años de edad conoció a Luis Felipe, que era mayor que ella y que el Delfín por 8 años. Luis Felipe, por cierto, tuvo una vida azarosa en cuanto a aventuras amorosas, y Marie Amelie se casó con él en 1809, convirtiéndose en la Duquesa d'Orléans.
Estos hechos extraños e incomprensibles, como la de aceptar casarse con el hijo de quien votó para la condena a muerte al Rey Luis XVI y enemigo jurado de su tía materna que a su vez era la hermana favorita de su madre, no les encontramos pies ni cabeza. Pero así fue.
Regresaron ambos a Francia en 1814, al triunfante retorno del Rey Luis XVIII, ex Conde de Provenza, y hermano del Rey Luis XVI y se establecieron en la residencia de la familia d'Orléans que era el Palais Royal.
Y al mover los hilos políticos de sus grandes influencias Luis Felipe, para retardar la entrega de la corona al legítimo heredero el Conde de Chambord (Enrique V) a favor de quien habían abdicado su abuelo el Rey Carlos X y el Rey Luis XIX, esposo de Madame Royale (Fué Rey sólo por 20 minutos), el entonces Duque d'Orléans aprovechó enormemente el momento y en 1830 se apoderó de la Corona Francesa y recibió el título que le habian hecho inaugurar al Rey Luis XVI, los Acelerados que fué: Rey de los Franceses.
Fué bajo el gobierno de Luis Felipe I, que se dió el primer conflicto militar directo entre Francia y México, conocido como "La Guerra de los Pasteles"(Archivo Marzo/08)
No lo sabremos nunca, pero tal vez, de no haber habido revolución, y después de la muerte del Primer Delfín, lo más probable es que esta niña hubiera sido la esposa de nuestro Sol Robado.
Marie Amelie y Luis Felipe tuvieron 10 hijos, produciendo al Príncipe heredero, cuyos descendientes al día de hoy disputan el derecho al trono Francés. No obstante, la revolución de 1848, depuso a Luis Felipe, por lo que tuvieron que abandonar Francia ese año, exiliándose en Inglaterra, donde murió Luis Felipe dos años más tarde, sobreviviendo Marie Amelie hasta 1866,año en que falleció a los 83 años de edad.
Lo que significa que esta princesa tenía ya su destino claramente marcado de ser Reina de Francia.
Es necesario aclarar que la familia d'Orléans es una rama menor de la Casa de Borbón por lo tanto son "Príncipes de Sangre" lo que los hace herederos por derecho propio al trono Francés si es que llegase a faltar el legítimo heredero Borbón propiamente. Es por ello que el Duque d'Orléans (Felipe Igualdad) votó a favor de la condena a muerte del Rey Luis XVI, con la esperanza de que al morir Luis Augusto, él, con el apoyo de los Acelerados se convertiría en el Rey de Francia. Y no lo logró.
Sin embargo, insistimos, el destino de esta princesa Italiana, de ser Reina de Francia se impuso a pesar de todo, pues ni siquiera Madame Royale, hija directa del Rey, logró tener ese título a excepción de los 20 minutos en que tuvo en su poder el título de Rey Luis XIX (19), su esposo Luis Antonio de Borbon, duque d'Angouleme.

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martes, abril 21, 2009

¿CUAL ES EL VERDADERO LUIS CARLOS?

Debate sobre Quien es el Verdadero Luis Carlos en los Cuadros pintados por Varios Artistas
Querida Laura, Tu inquietud es compartida por cientos y cientos de personas en cuanto a que si en los cuadros que se publican en revistas, libros e internet aparece el Primer Delfín, Luis José Xavier o el Segundo Delfín y Rey de Francia y Navarra, Luis Carlos.- Como lo explicas, se dice que sólo uno de los niños era rubio. Ambos lo eran. Y otro detalle es que Luis José Xavier, comenzó a enfermar muy pequeño de un tipo de tuberculosis que le deformó los huesos y su columna haciéndolo sufrir intensos dolores y Luis Carlos fué más saludable. Bueno, pues el Delfín jugando con el yo-yo (o algo así, los expertos de la época dicen que no es precisamente un yo-yo, sino un juguete parecido, a mí sí me parece un yo-yo) es el Primer Delfín y el cuadro que aparece en este blog en la pieza más reciente donde conmemoramos el aniversario de su nacimiento, es Luis Carlos, a los cuatro años de edad y como podemos ver, rubio. Ahora bien, el cuadro estelar de este blog, es una versión del pintor Alexandre Kurcharsky de un Luis Carlos a los 10 años, y si nos fijamos muy bien, es exactamente el mismo cuadro: las cejas, las pestañas, la nariz, la boca y la misma perspectiva sólo que mirando desde la izquierda, cambiando el color del pelo de rubio a castaño y de ondulado a lacio pero el color de su traje y el tipo de encaje son parecido. Por su belleza tan grande y casi femenina, como lo apunta Lamartine, rubio y con bucles, pudiera haber perdido seriedad y majestad su figura. Ahora bien, el lacio puede ser que sí hubiera cambiado, pues como vemos en el perfil que le fué elaborado en sus últimas semanas de vida, el pelo aparece lacio, y me imagino que fué producto de los cortes, mejor dicho tajos, que le hicieron los comisarios en El Temple.
Recordemos que cuando Luis Carlos le fué arrebatado con lujo de crueldad y sadismo a su madre la Reina María Antonieta, el 3 de julio de 1793, y lo entregaron horas después al zapatero remendón Antoine Simon para que le diese una 'educación republicana' lo primero que hicieron fué cortarle sus preciosos rizos a tajos, para que pareciera un patancito. Este fue otro golpe más de los miles que por años le propinaron los Acelerados a la Reina. Y por supuesto, la humillación para el pequeño y obligarlo a usar el 'gorro frigio' y la cocada tricolor para que cantara "La Marsellesa", "La Carmagnola" y otros himnos de contenido ofensivo para su madre, la monarquía y Dios, mientras bailaba un zapateado sobre la bandera de San Luis Rey. Cuando no cantaba y bailaba mostrando alegría, se encargaban de 'estimularlo' con unos buenos golpes, para que aprendiera.
Cuando le pidieron permiso para hacerle su imagen en 'silhouette', Luis Carlos salió de su letargo y silencio. Le acababan de arreglar el pelo pues su trato había mejorado por órdenes del Conde Paul Barrás que tomó el gobierno al caer Robespierre. Así que es el mismo cuadro, con sólo unos detalles cambiados. Y todos los cuadros me gustan, pero el de Kurcharsky, en lo personal, me gusta más pues el artista logró captar en su mirada tantos matices: amor, bondad, majestad, autoridad legítima, grandeza e inocencia que nos mueven tantas emociones.

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viernes, junio 20, 2008

LA FUGA DE VARENNES : PRIMERA PARTE


Este hecho conocido como la “Fuga de Varennes” o "Noche de Varennes" es sólo uno, pero de los más importantes, de una serie de eventos que marcaron fatídicamente el destino de Francia, Europa, la civilización occidental y con mayor desgracia la vida del Rey Luis XVI y la Familia Real, fue considerado como necesario para contrarrestar el sanguinario e irracional movimiento “popular” azuzado por un grupo de ambiciosos y sobre todo salvaguardar la vida del propio Rey de su familia.-
El diputado del Tercer Etát, Honoré Riqueti, Conde de Mirabeau, que fue Masón, y que pugnaba por una Monarquía Constitucional había comentado que en vista de la irracionalidad de los acelerados (los aristócratas traidores, la burguesía y la chusma sacerdotal utilizando como siempre la ignorancia y la frustración del pueblo, al que ponen siempre por delante) consideraba que la Familia Real no podría sobrevivir si se quedaba en territorio Francés. Sin embargo, hay afirmaciones de que el mismo Mirabeau, un día antes de su muerte en 1791, había aconsejado al Rey de no hacerlo pues intuyó que ya se preparaba para hacerlo.
El Rey era para entonces prácticamente un prisionero en el Palacio de los Azulejos (Tullerías), pues el 6 de octubre de 1789 los acelerados conspiradores habían mandado al Palacio de Versalles, poniendo por delante, como cobardes que eran, a un grupo de mujeres para presionar al Rey, para que firmara los documentos que ellos querían, Luis XVI, quien había sido educado para amar y respetar a su pueblo, en lugar de reaccionar con violencia para imponer su autoridad como lo hubiera hecho otro cualquiera, después de reflexionar por largas horas, aceptó firmar, pero, él no sabía que le exigirían más pues para los Acelerados como buenos tramposos, eso era solo parte del plan, ya que de nuevo manipularon al grupo de mujeres para exigir la salida del Rey y su Familia del Palacio de Versalles hacia París, llamando al Rey, a la Reina y al Delfín Luis Carlos “El Panadero, la Panadera y El Migajitas de Pan” respectivamente y los llevaron hasta el Palacio de las Tullerías (Palacio de los Azulejos). Este hecho fue celebrado como símbolo de la fuerza de las mujeres del pueblo.
Además de los abusos cada vez más osados de las Acelerados, había una excesiva vigilancia para toda la Familia Real, al grado de que el Conde de Provence, Luis Estanislao, al que se le llamaba Monsieur, como era la tradición, al hermano inmediatamente menor del Rey, quiso viajar a Luxemburgo, no se lo permitió la turbamulta, en otra ocasión las Mesdames Tantes (las tías del Rey) fueron arrestadas en las puertas de París. Y la constante zozobra de sufrir ataques por parte de la canalla azuzada, a la hora que se les antojara, llenaba de enorme preocupación a la Familia Real. Llega el momento en que el Rey decide trasladarse a su casa de campo en St. Cloud para buscar una mayor protección, el 18 de abril de 1791.
Ese día, la salida del Rey y su familia trató de llevarse a cabo del modo más discreto posible y con el pretexto de asistir a la Misa del Domingo de Ramos, pero al salir del Palacio de los Azulejos, su carroza fue detenida por la guardia nacional, el Marqués de Lafayette, se vió imposibilitado a hacer algo ante lo cual el Rey le dijo “no le queda más que reconocer que nosotros ya no somos libres”.
El Rey, hombre respetuoso y honorable, iba de caída en caída, y por lo que vemos, todas muy bien calculadas por la caterva de acelerados. Era fácil deducir que no iba a parar eso jamás, hasta su muerte. Todo esto super calculado por el ambicioso multi-asesino Robespierre que tenía dominados a los títeres diputados y éstos a su vez, a su burrito de siempre, el que nunca les falla: el pueblo.
No le sirvió de nada a Luis XVI ir a la Asamblea a poner su queja por el insulto de no dejarlo salir a St. Cloud sino que le dieron otro golpe más: obligarlo a sancionar la Constitución Civil del Clero, convirtiendo a la Iglesia en constitucional y aparecer junto con la Reina en la Misa del Día de Pascua como consagrando al Clero Constitucional, esto último fue cancelado por la amenaza de asesinato a todos los miembros de la Familia Real por una turbamulta de modo que los obispos y sacerdotes disidentes de la Asamblea serían los que decidirían donde iba a vivir el Rey. ¡Esto es repugnante! Ahhhh, pero muchos lo calificaron y lo siguen calificando como “traidor”. No cabe duda de que el fanatismo acaba con la razón.
LA VISPERA
Narración atribuida a Madame Royale/Duquesa d'Angouleme.-
“Todo el día del 20 de junio de 1791, mi padre y mi madre parecían muy ocupados y bastante agitados pero no sabía yo la razón. Después de la cena, nos enviaron a mi hermano (Luis Carlos) y a mí a otro salón y se encerraron solos con mi tía (Madame Elisabeth). Ahí me enteré, cuando se la comunicaron a mi tía, su intención de escapar. A las cinco, mi madre nos llevó a mi hermano y a mí, con una Madame de Maillé, su dama de honor y Madame de Soucy, sub-institutriz, a Tívoli, la casa del Sr. Boutin, en el extremo de la Chaussée d’Antin.
Mientras íbamos caminando hacia allá, mi madre me acercó a su lado y me dijo que no me alarmara, pasara lo que pasara, que no estaríamos separados por mucho tiempo y que pronto nos reuniríamos. Mi mente estaba confundida, no comprendía lo que ella me quería decir – me besó y luego me dijo, que si esas damas me preguntaban por qué estaba yo agitada, que les dijera que ella me había dado una reprimenda pero que ya habíamos hecho las paces. A las siete, llegamos a la casa y me retiré a mi propio apartamento muy melancólicamente, pues estaba sorprendida y no comprendía lo que me había dicho mi madre.
Me encontraba sola: mi madre había arreglado que Madame de Mackau fuera al Convento de la Visitación, adonde iba seguido, y ella había enviado al campo a una persona joven que era mi asistente habitual. No tenía yo mucho rato cuando llegó mi madre, ella quería que yo despidiera del salón a todos, bajo el pretexto de estar indispuesta y que se quedara solo una mujer conmigo. Cuando mi madre llegó nos encontró solas a las dos y le dijo a esta mujer que deberíamos de salir al instante y nos dijo como proceder. Ella le dijo a Madame Brunier (ese era el nombre de la mujer que estaba conmigo) de que ella ciertamente quería que nos acompañara, pero que si no quería dejar a su esposo, podía quedarse. La mujer respondió inmediatamente y sin dudas,’que mi madre hacía muy bien en escapar, que ella ya había soportado tanta desgracia por tanto tiempo y que por su padre, ella estaba dispuesta a dejar a su esposo y seguir a mi madre adonde fuera’. Mi madre estaba muy conmovida por esta expresión de afecto; entonces ella bajó a sus habitaciones para recibir a Monsieur (Luis Estanislao, futuro Luis XVIII) y Madame (esposa de Louis Estanislao), que habían llegado como siempre a cenar con mi padre. Monsieur estaba al tanto del viaje planeado, cuando él llegó a la casa, se fue a la cama como siempre pero se levantó de inmediato y salió con Monsieur D’Avaray, un joven caballero que lo había acompañado atravesando todas sus dificultades en su viaje, y que todavía está con el.
En cuanto a Madame, ella no sabía ni una palabra del viaje, fue sólo cuando ella estaba ya acostada que Madame Gourbillon, que era su lectora, llegó y le dijo que era requerida por la Reina y Monsieur para ayudarla a escapar de Francia.
Monsieur y Madame se encontraron en un puesto en el camino; pero se cuidaron de hacer como que no se conocían y llegaron sanos y salvos a Bruselas.
A mi hermano (Luis Carlos) lo despertaron mi madre y Madame Tourzel, lo llevaron al apartamento de mi madre, adonde yo también fui, ahí encontramos a un solo guardaespaldas, llamado Monsieur de Malden, que nos iba a ayudar en la salida. Mi madre entró y salió varias veces para vernos. Vistieron a mi hermano como niña: se veía hermoso, pero tenía tanto sueño que no se podía tener en pie y no sabía nada de lo que pasaba. Le pregunté a él qué pensaba que íbamos a hacer nosotros, el respondió “Creo que vamos a representar alguna obra porque tenemos estos vestidos tan raros”.
A las diez media, cuando todos estuvimos listos, mi madre nos condujo, ella misma, hasta el carruaje en la mitad del patio, exponiéndose grandemente. Madame de Tourzel, mi hermano y yo subimos al carruaje, el Conde von Fersen, era el cochero. Para engañar a todo aquel que nos siguiera, transitamos por varias calles para regresar al Pequeño Carrousel, que está cerca de los Azulejos (Tullerías). Mi hermano iba profundamente dormido en el piso del carruaje, bajo las faldas de Madame de Tourzel. Vimos pasar a M. De Lafayette. Ahí nos quedamos esperando hasta las cuatro, ignorantes de lo que pasaba, ¡Nunca nos pareció el tiempo tan tedioso!
Madame de Tourzel viajaría con el nombre de la Baronesa de Korff: mi hermano y yo éramos sus hijas, Amelia (Luis Carlos) –dicen que cuando le dijeron su nombre de Amelie, Luis Carlos estalló en llanto porque no quería ser niña- y Aglaë, mi madre sería Madame Rocher, nuestra institutriz, mi tía una compañera llamada Rosalie, y mi padre sería nuestro valet de cámara, con el nombre de Durand.
Finalmente, después de esperar largo tiempo, ví a una mujer rondando el carruaje. Tuve miedo de que nos descubrieran pero sentí alivio cuando vi a nuestro cochero abrir la puerta y esa mujer era mi tía (Madame Elisabeth) ella había escapado sola con uno de sus asistentes. Al entrar al carruaje, tropezó con mi hermano que estaba acostado en el piso y él tuvo el valor de aguantarse el dolor y no llorar.
Mi tía nos dijo que todo estaba en silencio, y que mi padre y mi madre llegarían pronto. Mi padre, por supuesto, llegó casi enseguida y luego mi madre, con uno de los guardaespaldas que nos iba a acompañar.
Luego procedimos y llegamos a la barrera sin ninguna novedad, ahí se nos había preparado un carruaje de viaje pero el Conde von Fersen no sabía dónde estaba, de modo que nos vimos obligados a esperar mucho tiempo, y hasta mi padre tuvo que salir a buscarlo, lo que nos alarmó mucho, por fin el Conde von Fersen encontró el otro carruaje y entramos a él. El Sr. Fersen se despidió de mi padre y él tomó su vía de escape.
[Aquí hay otros recuentos de que el Conde Axel von Fersen quería continuar acompañándolos todo el camino pero fue el mismo Rey, quien le pidió (casi le exigió) a von Fersen dejarlos. Esto pudo haber contribuido a la cadena de fatales errores que hicieron fracasar este escape].
Los tres caballeros del cuerpo de guardaespaldas eran los señores de Malden, de Moustier y Valori: el último actuaba como correo, los otros dos como sirvientes, uno a caballo y el otro al frente del carruaje. También llevaban nombres falsos, el primero St. John, el segundo Melchior y el último, Francis. Las dos mujeres que esperaban y que habían salido mucho antes que nosotros, se nos reunieron en Bondy, en un pequeño carruaje y todos continuamos nuestro viaje, el alba comenzaba a despuntar...
Junio 20, 1791.
Durante la mañana no ocurrió nada fuera de lo normal excepto que aproximadamente a cien leguas de París, vimos a un hombre a caballo que parecía seguir el carruaje, en Etoges, pensamos que nos conocieron. A las cuatro pasamos por Chalons-sur-Marne, una ciudad grande, donde sí fuimos conocidos. Varias personas dieron las gracias a Dios por el placer de ver al Rey y expresaron su preocupación por su escape.
En el próximo puesto hacia Chalons, encontramos alguna caballería que escoltarían el carruaje hasta Montmedi pero cuando llegamos, no encontramos a nadie. Esperamos a que llegaran tropas hasta las ocho.
Al cerrar el día pasamos por Clermont, ahí, sí había tropas, pero el poblado estaba en un estado de conmoción, pues no permitían que la caballería marchara. Un oficial reconoció a mi padre y al acercarse al carruaje, le susurró que había sido traicionado. También aquí vimos al Sr. Charles de Damas, pero él no pudo hacer nada por nosotros.
Sin embargo, continuamos nuestro viaje, nadie llegaba y sin importar nuestra agitación y ansiedad, todos en el carruaje nos quedamos dormidos. Nos despertó una espantosa sacudida, y en el mismo momento llegaron a decirnos que no sabían qué había sido el correo que precedía el carruaje, por nuestro terror, creímos que nos habían descubierto y apresado. Ahora estábamos a la entrada del poblado de Varennes, que tenía cuando mucho unas cien casas, en este lugar no había un puesto regular, y los viajeros generalmente recibían los caballos de repuesto del próximo puesto. Ellos habían tomado esta precaución para nosotros pero desafortunadamente a los caballos los habían puesto cerca del castillo, al otro lado del río y al otro extremo del poblado, y nadie de los que iban con nosotros sabían donde encontrarlos.
Por fin regresó nuestro correo, trayendo un hombre consigo, quien creía que era, en secreto, supongo, espía de Lafayette, llegó a la puerta de nuestro carruaje llevando bata y gorro de dormir. Casi se lanza dentro del carruaje y nos dijo que tenía un gran secreto pero que no lo diría. Madame de Tourzel le preguntó si conocía a Madame de Korff, el respondió: ¡No! Y desde ese momento no volvimos a saber de él.
Después de muchos problemas, los postillones se dieron cuenta de que los caballos estaban en el castillo y fueron hacia allá pero lentamente. Cuando entramos al poblado, escuchamos unos gritos alarmantes de ¡Alto! ¡Alto! Los postillones fueron prendidos y en un momento el carruaje fue rodeado por una muchedumbre, algunos con armas y algunos con luces. Nos preguntaron quienes éramos, respondimos que Madame de Korff con su familia. Echaron luz hacia dentro del carruaje, cerca de la cara de mi padre e insistieron en alumbrarnos, respondimos que no, que éramos unos viajeros comunes y que teníamos derecho a continuar, repitieron sus ordenes de alumbrarnos bajo pena de muerte y en ese momento todas sus armas fueron dirigidas al carruaje. Fuimos alumbrados de nuevo y al cruzar la calle, seis dragones montados nos pasaron pero desafortunadamente no había ningún oficial con ellos, si hubiera estado, seis hombres resueltos los habrían intimidado a todos y hubieran salvado al Rey.
-Continuaremos-



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Nota:
Si no tienen nada que hacer este fin de semana u otro día, les recomiendo muchísimo que renten el DVD del film “La Nuit de Varennes”, dirigido por el magistral director Italiano, Ettore Scola, el libreto de Catherine Rihoit, es una historia ficticia que narra el viaje de un ya anciano y decadente Casanova (Marcello Mastroianni), en un carruaje acompañado por el Irlandés Thomas Paine (Harvey Kaitel), Restif de la Bretonne (Jean-Louis Barrault) y la Condesa Sophie de la Borde (Hanna Schygulla), que viajan por la misma ruta por la que va escapando el Rey para converger, al mismo tiempo, en Varennes. Es un libreto de una calidad excepcional llevado a la pantalla de modo excepcional, nada aburrido, así como tiene momentos hilarantes y cómicos también tiene unos diálogos profundamente penetrantes que nos pintan la situación, una escena es cuando nuestro Sol Robado está dormido tiernamente en la tienda donde fueron confinados los Reyes al ser detenidos en Varennes. La última escena es sencillamente i-m-p-a-c-t-a-n-t-e e inolvidable. Igual que uno de los comentarios de la Condesa cuando dice: “Tengo miedo de lo que pueda suceder”.-

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domingo, junio 08, 2008

JUNIO 8, 1795.- CONMEMORACION LUCTUOSA REY LUIS XVII

ATENDITE ET VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS
El fallido gobierno de los Acelerados Franceses, ya bajo el mando del Vizconde Paul Barrás, publicó el día 14 de junio del año de 1795, en su órgano oficial, el diario “Le Moniteur” (El Monitor), que el lunes 8 de junio de 1795 había fallecido “el hijo del finado Luis Capeto”.

Esto se traduce como la muerte del legítimo heredero de la Corona Francesa, es decir el hijo del Rey Luis XVI (Luis Augusto de Borbón), nada más ni nada menos que el pequeño Luis Carlos de Borbón y Habsburgo que había sido proclamado como Rey Luis XVII, en la celda donde se encontraba prisionero en la fortaleza de El Temple junto con su madre la Reina María Antonieta, su tía paterna Madame Elisabeth y su hermana María Teresa Carlota (Madame Royale), justo en el momento en que escucharon los cañonazos que marcaban la decapitación del Rey Luis XVI, a las 10:30 horas del 21 de enero de 1793 en la Plaza de la Concorde, antes Plaza Luis XV. También fue proclamado como tal por su tío Luis Estanislao, en el exilio, siendo reconocido como monarca por todas las potencias extranjeras.
Los acelerados manifestaron que Luis Carlos había muerto de tuberculosis y para tal efecto y justificación ante la historia y la posteridad, se apoyaron en el acta de defunción formulada y firmada por los doctores Pelletan, Dumanguin, et al, quienes también, se dice, llevaron a cabo la autopsia correspondiente en la que dieron detallada cuenta del proceso.
Como ya vimos, años después de ardua búsqueda en el cementerio de Ste. Marguerite, se dio con el féretro marcado con “D” por los cuatro costados y en la parte superior, y la enorme sorpresa que al analizar la osamenta que contenía el ataúd no corresponde a un pequeño de 10 años y no presenta ninguno de los procedimientos descritos por el grupo de doctores que respaldaron con su rúbrica el acta de la autopsia realizada el 9 de junio de 1795..
Ya se conoce universalmente el hecho de que el corazón del pequeño Rey, que el Dr. Pelletan, el jefe del grupo de médicos que atestiguan la muerte de un niño “de aproximadamente 10 años” y que “los guardias nos aseguran es el hijo del finado Luis Capeto”, dijo haber robado siguiendo la tradición monarquista de conservar el corazón de los reyes y los delfines, y su hijo, años después lo hizo llegar a la familia Borbón y en este siglo XXI, después de una larga odisea, se decidió analizar con las ventajas de la tecnología actual y se tuvo por resultado que el corazón - que sí puede ser de un niño de 10 años- corresponde a un pariente por línea materna de la Reina María Antonieta.
En este espacio hemos expresado que a nosotros no nos cabe ninguna duda de que el Rey Luis XVII haya muerto en su infancia pero no confiamos que la fecha de su muerte haya sido en 1795.
Después de tantas ofensas tan crueles como los injustos, ilegales e irracionales asesinatos de sus padres y de su tía paterna, la profanación de la tumba de su hermanito mayor, el martirio sostenido y constante por años en contra de sus propios padres y tía que él atestiguó, como el confinamiento solitario de su hermana María Teresa Carlota y de él mismo, sin contar las terribles humillaciones, no es posible que este niño haya muerto de causas naturales.
Desde la renuncia a su cargo como “preceptor” del pequeño Rey y consecuente partida de El Temple, del zapatero Antoine Simon y su esposa Jeanne, el 16 de enero de 1794, ya no se tuvo una certeza de la existencia del niño, al ser, se dice, puesto en confinamiento solitario. Consideramos que es muy probable que este niño haya sido asesinado alrededor de esta última fecha. El corazón, si fuese el de Luis Carlos bien pudo haber sido extraído por el mismo Pelletan en 1794 y la autopsia ¿porqué no? Pudo haber sido falsa. Bien sabemos que todo aquel que difiriera en el más mínimo detalle, se jugaba la cabeza no solo la propia sino de toda la familia. Y si en algo se distinguieron esos entes fue en el engaño, la mentira y la difamación.
También es necesario recordar que la caterva de sanguinarios no podía arriesgarse a levantarse más antipatías al hacer ejecutar públicamente a este niño y además era más que necesario mantener la impresión de que tenían vivo y en su poder al monarca porque les significaba una muy valiosa moneda de cambio.
¿Porqué dudamos de la fecha? Que conste que no dudamos de su temprana muerte. Pues porque, los acelerados estaban negociando en mayo de 1795, tanto con España como con el General Charette líder del Ejército Católico y Monarquista de La Vendée, la entrega del Rey Luis XVII, para obtener la paz. Y, repentinamente, justo ocho días de la fecha convenida con España para tal entrega, sobreviene la inesperada muerte del pequeño.
Tampoco podemos olvidar que a pesar de las múltiples y muy ventajosas ofertas de varias potencias Europeas y de los Estados Unidos, nunca presentaron al pequeño Rey y mucho menos lo entregaron.
Otro punto muy importante que no se puede dejar de observar es que, si la agonía del pequeño como lo contó el comisario Gomin al escritor Beauchesne, muchos años después, duró varios días ¿Por qué no permitieron que su hermana, que ocupaba el piso superior al de él, lo atendiera y lo viera por última vez?
¿Será porque el pequeño soberano ya no estaba entre los vivos?

Por causa de la desaparición, creemos nosotros que forzada, del pequeño Rey, que causó tal resquebrajamiento de la línea de sucesión en Francia junto con el ataque y supresión ilegal e irracional de la autoridad legal y justa por parte del movimiento llamado revolución francesa, además de la imposición de una ideología de locura furiosa aparejada con un rabioso intento de descristianización de un pueblo, cuyas gentes de razón fueron masacradas y asesinadas impunemente y que ha significado el derrumbe de la civilización occidental es que se ha facilitado la conformación de la Unión Europea que a su vez, ha pavimentado el camino para la globalización que ahoga al mundo, es que deseamos que ustedes nos ayuden a establecer esta muy triste y funesta fecha, el 8 de junio, como el Día del Movimiento Anti-Globalización.




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POR ESTE MEDIO ENVIAMOS RESPETUOSAMENTE NUESTRAS ORACIONES A LOS DIFERENTE EVENTOS QUE SE ESTÁN REALIZANDO EN FRANCIA PARA CONMEMORAR LA MUERTE DE ESTE INOCENTE Y JUNTO CON ESE DEVOTO GRUPO, ANTE LA OSCURIDAD QUE DEJO EL SOL ROBADO PREGUNTAMOS:
Frase completa en Latín: ."O vos qui transitis per viam, atendite et videte si est dolor sicut dolor meus"
Frase completa en Francés: Vous qui passez par ce chemin, arrêtez-vous et regardez s'il existe une douleur comme la mienne
Frase completa en Español: ""¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad y ved si hay dolor como el mío".
Lam. 1-12"
¡QUE DIOS TENGA EN SU GLORIA AL PEQUEÑO REY LUIS XVII Y LE HAYA DADO LA FELICIDAD QUE LE FUE NEGADA EN ESTE MUNDO!

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AVISO – CONMEMORACIÓN REY LUIS XVII
El próximo martes 10 de junio, a las 18:15 horas frente a la Marisma del III Distrito, en el número 2 de la calle Eugène Spuller, se llevará a cabo:
Ceremonia Civil en el área donde se encontraba la Torre del Temple
Se recordará a Madame Elisabeth (hermana de Luis XVI)
Se cantarán los aires que el pequeño Rey cantaba junto con su hermana en la prisión
Se leerá el Testamento del Rey Luis XVI
Minuto de Silencio
Desplazamiento a través de la plaza del Temple a la Iglesia
19:30 horas
Misa de Réquiem en la Iglesia de Santa Elisabeth en el número 195 de la Rue du Temple, 75003, París.
Organiza: Association Marais Temple Louis XVII

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miércoles, junio 04, 2008

LUIS JOSÉ XAVIER DE BORBÓN

Primer Delfín e Hijo de Francia (Premier Dauphin et Fils de France)
El 4 de junio de 1789 fue la fecha del fallecimiento del segundo hijo en línea y primer hijo varón del Rey Luis XVI y de la Reina Maria Antonieta de Francia, al que llamaron Louis Joseph Xavier de Borbón, en honor del hermano mayor de Luis XVI, también Primer Delfín y Duque de Borgoña que falleció a su vez, a los 10 años.
Este pequeño nació en 1781, 3 años después de la primogénita Madame Royale (María Teresa Carlota) después Duquesa d’Angouleme.
Al nacer Luis José recibió los títulos de Duque de Viennois y Delfín de Francia, es decir, el heredero de la Corona, por ser el primer varón.
La llegada a este mundo del tan ansiado heredero trajo inmensa alegría a sus padres y por consiguiente un aliviante respiro para la continuación de la línea de los Borbón en el reinado de Francia.
Él fue objeto de celebraciones sin fin: la salva de cañonazos, fuegos artificiales, bailes populares y el consiguiente orgullo de su madre, la Reina.
Debido al mayorazgo de Luis José, el arribo de Luis Carlos, 4 años después fue celebrado pero no con tanta pompa.
Ya vimos que desde que puso pie en Francia, cuando apenas contaba con 14 años de edad, María Antonieta no dejó de sufrir desmedidos y furiosos ataques por parte de los cortesanos, quienes se encargaron de azuzar a la burguesía y al pueblo para hacerla sufrir. Uno de los ataques mas rabiosos era precisamente su falta de hijos después de años de haberse casado con el entonces Delfín, Luis Augusto.
Este bebé fue, en su momento, el máximo triunfo de la Reina, como mujer. Ella se entregó en cuerpo y alma al cuidado de este niño, por supuesto, al igual que al de la primogénita Madame Royale.
Esta ocasión concilió a la Reina con su pueblo, por poco tiempo, al llevar al recién nacido desde Versalles a París para dar gracias a Dios.
En 1776 Estados Unidos libró su guerra de independencia, respaldados y patrocinados con armas, militares y dinero por el Rey Luis XVI, y al alcanzar la libertad de Inglaterra, el país Americano, en agradecimiento, le puso el nombre de “Dauphin County” a un poblado en el noreste de ese territorio en honor de Luis José Xavier, y a otro el nombre de “Marietta”, en honor de la Reina, ambos en el estado de Pennsylvania.
Luis José Xavier, siendo tan amado por sus padres, tuvo la mala suerte de contagiarse de tuberculosis por medio de la nodriza que le asignaron, lo que le significó padecer desde su tierna infancia esa enfermedad que se fue agudizando al grado de causarle insoportables dolores y la deformación de sus huesos. Los Reyes sufrían lo indecible al ver el enorme sufrimiento de su primer hijo varón y la valentía del pequeño al sobrellevar esas dolencias sin quejarse. Además mostró una gran inteligencia.
En su papel de Delfín, el pequeño Luis José Xavier tenía que asistir a eventos políticos y sociales, lo que se fue reduciendo para guardarlo de miradas morbosas, al no poder siquiera sostenerse en pie y que vieran su deformada figura. No así su rostro que continuaba tan hermoso como siempre.
En algunas ocasiones, la Reina tuvo momentos muy difíciles para evitar que el pequeño asistiera a tales eventos pues los cortesanos, que seguían odiando a María Antonieta, lo aconsejaban y lo animaban a exigir estar presente.
Fue esta una de las pruebas más amargas para la Reina donde demostró a todos lo buena madre que era pues no escatimó cuidado alguno para tratar de salvar a su hijo amado y pasó innumerables noches en vela sin quejarse atendiendo al pequeño príncipe.
Al practicársele la autopsia a Luis José Xavier se encontró que varios de sus huesitos se habían desprendido.
El primer golpe como padres, lo habían recibido ya los Reyes con la temprana muerte de su cuarta hija en línea y segunda mujercita Sofía Elena Beatriz (Sophie Hélène Béatrix), quien falleció un mes antes de cumplir su primer año en junio 19 de 1787, dos años antes de la muerte del Primer Delfín.
En la mala hora en que el Rey Luis XVI convocó a los Estados Generales sin sospechar que lo que él elevaba inmerecidamente eran serpientes y alacranes infectos de ingratitud y soberbia, el pequeño Luis José Xavier se agravó y en medio de espantosos dolores falleció.
Señalan algunos historiadores de la época y otros modernos que este profundo dolor nubló los sentidos de la Reina y del Rey, lo que, con toda probabilidad, no les permitió reaccionar debidamente para evitar la traición de la alta aristocracia, la burguesía y la chusma sacerdotal unidos por el común denominador de la soberbia alimentados por las ideas de unos sicópatas sanguinarios.
Tan desalmados resultaron los tales “diputados” del Tercer Etát que cuando se enteraron del fallecimiento del Delfín, no le dieron importancia, y al llamar el Rey a un receso para poder llorar a su hijo, la caterva de acelerados se negó ante lo que el Rey dijo “¿Es que aquí no se encuentra alguien que sea padre y comprenda?”.
De ahí comenzó para la Familia real una espiral descendente de dolor y angustia pues de acuerdo a los cánones de la monarquía, los Reyes no tenían permitido asistir a los funerales de su hijo, estallando un mes después de la muerte de este niño, la salvajada conocida como revolución francesa.
Si nos detenemos un poco a analizar, pareciera que Dios utilizó la figura de este inocente para retratar el destino inmediato de Francia:
El futuro gobernante inocente y bueno, cae infectado por una servidora y su cuerpo rápidamente acusa los estragos de la enfermedad que lo hace presa de enorme sufrimiento hasta acabar con él dejando a su casa (Francia) sumida en el dolor, la desesperanza y la muerte.
Existe un libro relativamente nuevo escrito por el Reynald Secher e Yves Murat (*) con el nombre de “Un Príncipe Desconocido” (Un Prince Méconnu) que se dedica a Luis José Xavier.
El calificativo de “desconocido” viene porque debido al espantoso sufrimiento, martirio e incertidumbre del destino de su hermano menor y Segundo Delfín, Luis Carlos de Borbón, prisionero de los Acelerados por casi cuatro años, éste ha captado un enorme y sostenido interés a lo largo de 200 años debido al misterio de su destino no así Luis José Xavier.
No debemos de olvidar que una de las más grandes infamias de los asquerosos y malditos acelerados, fue que esos seudo “grandes intelectuales” ordenaron, cobardemente, por medio de decreto, como si esto fuese a beneficiar al pueblo, la profanación de la tumba de este inocente que ningún daño les había hecho. Los promotores fueron la Convention Nationale (o Convention de Carniceros, como la llamaron en Inglaterra) destacando los repugnantes gusanos de Barrére y Jacques René Hebert.
Estos excrementos del diablo que juraron y gritaron a los cuatro vientos no creer en Dios, negando sus dichos, como buenos cobardes que fueron, trataron de herir todavía mucho más a la Reina cuando ya estaba muerta, pensando que desde la otra vida fuera posible que ella estuviera viendo a sus hijos, pues la misma noche de su ilegal ejecución en la guillotina ordenaron: La profanación de la tumba de Luis José Javier y el ataque a la dignidad de Luis Carlos al ordenar embriagarlo en su celda del Temple donde los guardias lo jugaron como pelota y “punching bag”, dándole de empellones entre todos. Estos actos “heroicos” los llevaron a cabo los “valientes, democráticos e inteligentes héroes" abusando de su ilegalmente adquirido y nuevo poder con UN INOCENTE MUERTO Y UN INOCENTE HUERFANO DE SIETE AÑOS TOTALMENTE INDEFENSO.
Y en nuestros días, pululan pero por puñados los desinformados y engañados que aplauden y veneran a esa caterva de sabandijas llamadas revolucionarias.
Como ya es sabido, la profanación llevada a cabo por la turbamulta, pagada y embriagada con el vino más corriente que había, que consistió en sacar la osamenta del niño de su féretro y atacar la urna que contenía su corazón, se extendió a las demás tumbas reales, llevando muchos de los restos de los reyes que ahí tenían su sepultura a la fosa común, y no paró ahí pues se saquearon en su totalidad los tesoros históricos y sacros de la Basílica de Saint Denis.
La temprana muerte del Primer Delfín pudiera tomarse como el aviso del principio del derrumbe de la Monarquía y de Francia.
No, Luis José Xavier no será olvidado.


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Notas: La imagen de Luis José Xavier en esta pieza es un detalle del cuadro pintado por Elisabeth Louise Vigée-Lebrun, en el que aparece la Reina María Antonieta con sus tres hijos: Maria Teresa Carlota (Madame Royale), Luis Carlos (Rey Luis XVII)en su regazo y Luis José Xavier que señala a una cuna vacía, haciendo referencia a la pequeña fallecida Sofía Elena Beatriz.-

(*) El escritor Reynald Secher también es autor del libro “El Genocidio Franco-Francés: La Vendée Vengada” donde después de años de investigación relata la masacre cometida por el gobierno de los acelerados en contra de los combatientes que ya había entregado las armas al igual que a la población civil entera de la región de La Vendée.

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-Última imagen (perfil) del Rey en vida y en prisión ¡Qué personalidad tan fuerte irradiando autoridad y majestad!-

Attention English-Speaking visitors: This blog is entirely in Spanish as there is scarce, almost inexistent, information on this tragic real-life event in the Hispanic America: Legacy of the revolutionary governments that sprang up in so many countries in the Americas, inspired in the shameful and ominous French Revolution.-/////////////////////////////////// Tenemos que mencionar que nos llena enormemente de orgullo y nos honra al máximo recibir la visita de todas las universidades del mundo incluyendo las mas antiguas y de tantos y tantos eruditos y conocedores de estos acontecimientos. Ojala que muchos universitarios no se limiten a leer solamente una página, el blog entero es de ustedes.- Gracias