sábado, enero 07, 2012
¡ VIVE LE ROI !

LUIS XVII DE FRANCIA por Alexandre Kurcharsky
CENTURIA VIII.- Cuartilla 87 " ..La sangre de la Inocencia se alza ante ellos en remordimiento eterno".---Michel de Notre Dame (Nostradamus)
Très haut, très puissant et très excellent Prince, Louis Charles, par la grâce de Dieu, Roi de France et de Navarre, Roi Très Chrétien
Louis XVII de Francia (1793-1795?)
Louis VI de Navarra (1793-1795?)
Louis I, Duque de Normandia (1785-1789)
Louis XIII, Delfín y Duque de Viennois (1789-1793)
Segundo Delfin de Francia (1789-1793)
LUIS DE FRANCIA, el Décimo Séptimo del nombre, vivió sólo diez años, dos meses y doce días. Él portó el título de Rey sólo bajo los techos de paja de La Vendée y dentro de las tiendas de campaña de una aristocracia exiliada. Unas cuantas palabras, entonces, podrían ser suficientes para la narración de su vida. Pero esa vida, tan breve en sus días, fue tan prolongada en sus tormentos que hemos necesitado de tiempo y de infinito valor para seguirla. Si no tenemos aquí una de esas existencias de reyes o héroes que han conducido el destino de su era y pesado potentemente en el equilibrio del mundo, tenemos por lo menos una de esas existencias de mártires, el más merecedor de una respetuosa compasión de su desdicha y el más interesante de los propios misterios de su muerte. De este modo no podemos hacer justicia al triste y doloroso encanto que hemos experimentado al abrirnos paso en este laberinto, donde la verdad estuvo tan cerca del error y desde donde no podríamos sólo nosotros mismos al recoger cuidadosamente los hilos trozados a la mitad de miles de reminiscencias y por beneficiarnos nosotros mismos con la mas fuerte luz que podría arrojarse sobre nuestros trabajos. Descubrimos, al comienzo de nuestras investigaciones, como fue que esa opinión pública no había estado fija nunca definitivamente sobre el punto, aparentemente imperceptible, pero en realidad considerable, de la muerte de un niño. Tanto Francia como Europa atestiguaron, pero desde la distancia, el drama de la Torre del Temple, no vieron todas las escenas, sólo se enteraron de la lamentable catástrofe de tal modo como para llevarlos a dudar de la realidad. Antes de que el velo con el que se envolvió el trágico fin del hijo de Luis XVI, no nos sorprende escuchar decir con el calor de la firme convicción de que la joven víctima salió con vida de su prisión, los hombres, en realidad, admitieron que ciertamente un niño murió en el Temple, pero agregaron, que si era o no el hijo de nuestro Rey, nadie pudo probarlo, que los médicos, en realidad, afirmaron su muerte, mas no su identidad, que así como nunca se supo el origen del hombre de la máscara de hierro, de igual manera, nunca se sabría como el niño del Temple lo habría abandonado y que la tumba de uno debe permanecer tan misteriosa como la cuna del otro. Podríamos haber permitido con gusto que un misterio poético revolotease sobre las ruinas del Temple, pero hemos examinado demasiado de cerca todas las circunstancias de ese pavoroso episodio como para no encontrar que la poesía desaparece ante una triste y dolorosa realidad. Nacido en medio de la tempestad, la que por más de un siglo tantas diferentes causas fueron conjuntando sobre los suyos y su país, el niño cuya vida hemos tomado la tarea de escribir, estuvo destinado a ver a su padre y a su madre pagar por las deudas y las faltas del pasado y a él mismo desaparecer en la tormenta detrás de ellos, tan si lugar a dudas de tal modo que la inocencia podría marchar al lado de la virtud entre las víctimas expiatorias de la revolución. Esta convicción tiene conmigo todo el carácter de una auténtica y demostrada certidumbre. (A. Beauchesne).
“El tiránico y sangriento acto está consumado, el hecho más grande de lastimosa matanza del que esta tierra haya sido culpable jamás”.- Ricardo III, Acto IV. Escena 3.- Shakespeare.
“…Sus rasgos hacían recordar algo de la apariencia casi femenina de Luis XV (su bisabuelo) y la altivez Austríaca de María Teresa (su abuela); sus ojos azules, nariz aquilina, sus fosas nasales elevadas, bien definida boca, labios realzados, el cabello color castaño con raya al medio y cayendo en gruesos rizos sobre sus hombros, se parecía mucho a su madre antes de los años de lágrimas y tortura. Toda la belleza de su raza, por parte de ambos ascendientes, reaparecian en él”.- (Lamartine).
La Desaparición del Pequeño Luis XVII: UN NEFANDO CRIMEN DE ESTADO: UN TRIUNFO DE LA REPÚBLICA, UN LOGRO DE LA REVOLUCION
Fué pura vanidad lo que causó la Revolución Francesa; la libertad fué sólo un pretexto.("Qu'est ce qui a fait la Révolution ? La Vanité. La Liberté n'a été que le prétexte").- N. Bonaparte
La Revolución hizo del asesinato del Rey Luis XVI y su familia el acto fundador de la república.
La Revolución Francesa fué el Principio del Derrumbe de la Civilización Occidental.
La Revolución dizque Francesa fue un golpe de estado fomentado por las oligarquías financieras apátridas
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Maru
3 Comentarios:
Estimada, aprovecho la oportunidad para felicitarla por el blog, denota profesionalismo y pasión a lo largo de cada uno de los artículos publicados. Empero, me resulta difícil aceptar la idea de que el Delfín fuera asesinado a edad temprana en la prisión de la Temple, máxime teniendo en cuenta que en el año 1795 se sucedió algunas noticias de que el delfín había logrado huir de su reclusión huyendo en un barco de Napoleón Bonaparte rumbo a Bs. As. Argentina.
Si bien es cierto que existieron “aventureros” que testimoniaron ser el auténtico Luís XVII a lo largo de los últimos dos siglos, Charles Guilleaume Naundorff, André Castelot , el Barón de Richemont entre otros, no es menos cierto que fue Pierre Benoit el único de todos los supuestos Delfines que nunca dijo serlo, saliendo a la luz su historia pese al secreto subyacente entre sus descendientes directos.
Es interesante la historia de Pierre Benoit, ingeniero francés instalado en la Argentina, quien poseía conocimientos y educación no comunes entre la gente de su rango social de la época, quien muriera envenenado con arsénico (conforme estudios realizados en sus restos), paradójicamente cuando se proclama la Francia del segundo imperio de Napoleón. Entre otras curiosidades, llevaba siempre una trenza rubia guardada, presumiblemente la de María Antonieta. Si bien era considerado pintor, sólo pintó tres retratos, de tres personajes que guardan un gran parecido con María Antonieta, Maria Teresa y Madame Isabel, madre, hermana y tía del Delfín. También se encontró un dibujo suyo con las letras L.C.R.F.P.B. entrelazadas de estilo barroco, las cuales fueron interpretadas por sus descendientes como Luis Carlos.Rey de Francia.Pierre Benoît.
¿Por que nunca se cotejo el mapa genético de los Benoit con el de los nobles franceses contemporáneos, por ejemplo, Enrique Dorleans, duque de París y solo se llevaron a cabo los estudios de ADN al supuesto corazón del Delfín?.
Finalmente, me despido no sin antes saludarla atentamente.
HOLA MARU: QUIERO SABER SI EL MONUMENTO DE LA FOTO SE ERIGIÓ EN EL LUGAR DE SU EJECUCIÓN.
Hola Laura! Que gusto saber de ti nuevamente. Yo he estado alejada de la red pero ya pude volver. No he investigado donde se erigio esa estatua tan hermosa, pero te prometo que cuanto antes lo hare.
Que sigas bien y recibe un fuerte abrazo
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