jueves, noviembre 29, 2007

UN REY SIN MAÑANA.

En nuestra búsqueda por conocer las verdaderas causas de la muerte del pequeño Rey Luis XVII y que conforme pasa el tiempo parece imposible, a manos de los Acelerados que causaron la salvajada llamada Revolución Francesa, hemos encontrado una información que se ajusta algo a lo que nosotros hemos sospechado desde siempre.
A través de la historia, muchos defensores de esa salvajada y que se inspiran en los ideólogos de esa espantosa mentira cubriéndola con un velo de “logros democráticos” para engañar a los demás, han sustentado sus dichos en los archivos nacionales de aquellos tiempos elaborados y firmados por esa sarta de bestias.
Entre la infinidad de cosas que aplastó la Revolución Francesa, fue precisamente la Libertad y los derechos del hombre y del ciudadano. Si algo agravió al pueblo fue precisamente su idea y modo de la “Igualdad”.
Apartando pasiones, si nos basamos en los hechos registrados en su momento, hemos visto con exceso de frecuencia que la mentira y la difamación estuvieron (y están) a la orden del día.
Pasquines asquerosos enlodando a la Reina María Antonieta, acusándola, falsamente, entre tantas bajezas, de ser amante de su cuñado el Conde de Artois (hermano menor del Rey Luis XVI, y que seria el Rey Carlos X, a la muerte de su hermano Luis XVIII).
Acusaciones y juramentos falsos, testigos comprados, ejecuciones injustas. Y la piedra fundamental de la “justicia revolucionaria”: La denuncia anónima.
Así que, si los Acelerados que no respetaron rango, género, edad ni a los niños inocentes en sus masacres de Nantes, Anjou, Bretagne y La Vendée. ¿Podemos confiar en que el muy probable asesinato del pequeño Rey, lo hayan registrado estos Acelerados con una orden, como si se tratara de comprar papelería para una oficina? ¿Con órdenes explícitas y detalladas, y con firma y sello de recibido? ¡Por favor!
Si asesinaron a ciudadanos honestos, sacerdotes, jovencitas, ancianas únicamente por asistir a misa.
Les decía que encontramos que un escritor Francés, Christophe Donner, ha publicado un libro que ha tenido una gran aceptación en Francia, con el título de “Un Rey Sin Mañana” -"Un Roi Sans Lendemain" y que trata de su sospecha de que el asesino haya sido nada más ni nada menos que el asqueroso “periodista” Jacques-René Hébert, dueño del pasquín difamador “Pere Duchesne” o “Papá Duchesne”, enemigo jurado de la Reina, que como describimos en la pieza del “El Infame Asesinato de la Reina María Antonieta” (Octubre 2007), ideó junto con Barrére y la “heroica” Convention Nationale el decreto para, por supuesto, pensando ante todo en el beneficio del pueblo, la profanación de la tumba del Primer Delfín, Luis Javier José, que había fallecido a la edad de 8 años, en 1789.
Como dice, von Kuehlnet-Leddihn, al profanar, insultar, atacar y violar a una persona muerta, ya no se tienen escrúpulos para hacerle lo mismo a una persona viva.
Si las palabras del bestial multi-asesino Robespierre, para “convencer” a los diputados de la Convention Nationale a dar su voto a favor de la muerte del Rey Luis XVI, a lo que ellos no tenian ningún derecho, era que “Para que Francia viva, el Rey tiene que morir”, ¿Qué se podía esperar para el siguiente Rey legítimo, así tuviera sólo 8 años?
No sé porqué se tardaron tanto en “sospechar” que la desaparición de Luis XVII haya sido a causa de un muy probable asesinato.
¿Cómo es posible que todavía, con conocimiento de los bestiales y sanguinarios actos que cometieron, sin justificación y sin razón, les tengan fe en sus “actas” y escritos?
Se nos dirá que tomemos en cuenta el “Acta de Defunción” y la “Autopsia” que se le hizo al cadáver del niño que falleció el 8 de junio de 1795 en la prisión de la Torre del Temple, signada por varios prestigiados médicos de la época.
Ahora bien, en cuanto a identificar al autor intelectual y/o material del asesinato, es donde se dificulta, debido a los miles de rumores a lo largo de dos años, que tapan y confunden los hilos que nos pudieran conducir al descubrimiento del nombre de dicha bestia.
Nuestro deseo más grande es que, de verdad, Luis XVII hubiese sido rescatado de su prisión y su martirio, que hubiera sobrevivido en la seguridad del anonimato y que en cualquier momento, se descubriese su legítimo heredero ante el mundo. ¡Cuánto daríamos por ello! Sin embargo, dolorosamente, conforme pasan los siglos (dos ya) nos va ganando la convicción de que el Rey fue asesinado a su tierna edad.
Bueno, pues, el comentario y análisis sigue en proxima pieza.

Comentario:
Desde la desaparición del pequeño Rey Luis XVII, al que nosotros hemos llamado El Sol Robado, hasta la fecha se han escrito sobre el tema: 700 novelas y más de 200 ensayos.

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martes, octubre 16, 2007

EL INFAME ASESINATO DE LA REINA MARIA ANTONIETA.



Hoy 16 de octubre, se cumplen 214 años del infame asesinato de la Reina María Antonieta de Francia. Uno de los crímenes, mejor dicho de los miles de crímenes, más asquerosos cometidos por esos seres demoníacos llamados revolucionarios. Esto nos confirma que la tan elogiada Revolución Francesa, por tantos y tantos desinformados y por los deformados en sus enseñanzas escolares, no sólo se trataba de hipócritas, desquiciados, vanidosos sino tambien unos pervertidos misóginos.
Enviaron a la guillotina a miles de gentes inocentes, a monjas, damas de edad avanzada porque asistían a misa clandestina, a niños y ancianos inválidos, a personas decentes y trabajadoras que protestaban ante la asquerosa barbarie y la cerrazón de estos infames, sus tumbos en el manejo del gobierno que llevaron a una gran hambruna por la que murieron familias enteras y la guerra contra toda Europa.
Retomamos la narración desde el momento en que la Reina abandona la sala del tribunal donde se ha pronunciado su sentencia: Condena a muerte por medio de la guillotina.
Eran las 4:00 de la mañana del 16 de octubre de 1793. A escasos cinco días de que se cumplieran nueve meses del también injusto asesinato del Rey más virtuoso de Francia, Luis XVI.
Al llegar a su celda en La Concergierie, pide papel y tinta para escribir, se le concede por primera vez una vela para iluminarse en la noche. Ella escribe, como si la guiara una mano divina, un admirable adiós. Dirige la carta a su cuñada, Madame Elisabeth, enviándole sus últimos pensamientos y le confía el cuidado de sus hijos. Una carta que nunca le será entregada a la destinataria.- Dicha carta de despedida fue llamada “Testamento de María Antonieta” la publicaremos después de esta pieza.-
No se le sirve alimento alguno.- Rosalía le pregunta si tiene hambre, la Reina responde que dentro de un rato eso ya no importará, pero Rosalía, sacrifica su ración y se la da a la Reina.- Cuando se aprestan los guardias a sacarla de la celda, ella pide un vaso de agua y le gritan algunos ¡No! con un odio desproporcionado pero uno de ellos arriesgando su vida, le lleva un vaso de agua y además le ofrece su brazo para dirigirse a la calle.- Esto le trajo un sinfín de problemas a dicho guardián que salvó su propia vida de puro milagro.
Comienzan a escucharse los redobles de tambor en las calles. La guardia nacional está alerta en todos lados. Se interrumpe la circulación de carruajes. Una multitud se agolpa alrededor de la prisión de La Concergierie, la escalera de entrada del Palacio de Justicia está cubierto de curiosos, de obreros, los muchachitos han escalado a los techos.
La Reina se viste de blanco, camisola de piqué, pañoleta de muselina, sus mejores prendas. Dos cintas negras en su bonete blanco para señalar su luto de viuda.
Llega un comisario a leerle, de nuevo, la sentencia. Ella un poco impaciente, le dice: “Ya la conozco, ya me la leyeron”.- Pero el comisario dice: “Tengo órdenes de leérsela de nuevo” Y no le queda más remedio a la Reina que escucharla una vez más. Un detalle humillante más, la fecha corresponde al día de la vaca, en el abominable calendario revolucionario.
Ella misma se corta sus cabellos. Extenuada, transida, pues hace frío, se tiende sobre su colchoneta y envolviéndose los pies con una cobija, dormita por unos instantes.
La despierta la entrada de un cura constitucional de Saint Landry, un tal Girard que viene a ofrecerle sus servicios espirituales. Ella le agradece pero no acepta su ministerio, pero consiente que la acompañe al patíbulo. Se dice que Rosalía pudo conseguir a un sacerdote Católico Romano para que administrara a la Reina sus servicios espirituales.
A las 11 horas, ella es conducida a la oficina de la secretaría de la prisión. El verdugo Charles-Henri Sansón, le ata las manos hacia atrás. Después, entre dos filas de gendarmes, ella sale a la calle.
Delante, ve una carreta de madera en las peores condiciones tirada por un caballo de trabajo, en la que será conducida a la Plaza de la Revolución (hoy Plaza de la Concorde), la Reina hace un movimiento hacia atrás como no aceptando subir a la carreta.- Al Rey se le tuvo la consideración de transportarlo en un carruaje.
María Antonieta se resigna, sube y toma asiento en uno de los bancos, el cura se coloca a un lado de ella en ropa civil.- El verdugo Sansón y su ayudante mantienen una posición y actitud respetuosas.
Cuando la carreta se pone en marcha, entre las filas de la guardia nacional, la turbamulta calla. Los primeros clamores, los primeros insultos comienzan en la calle de Saint-Honoré.- Inmóvil, la cabeza en alto, las mejillas con rubor por la fiebre, los ojos enrojecidos, las cejas inmóviles, la Reina parece estar hecha de cera. El gran martirio la ha aletargado. Pálida pero siempre Reina.
Delante, montando un caballo y con un megáfono en la mano, va un actor cómico de apellido Grammont, en calidad de ayudante de la guardia nacional, azuzando al pueblo para que la insulte, diciendo: “¡¡Si amigos, esta es la Mesalina, la pecadora, la culpable de los sufrimientos del pueblo de Francia, la traidora!!”.- Ese cómico se distinguió en Versalles en la más que cobarde masacre de los prisioneros de Orleáns, hazaña que el coronó bebiendo en el cráneo de una de sus víctimas. Esto lo presumía a los cuatro vientos.-
Mientras, a un lado del Oratorio, ella mira a un niño en los brazos de su madre que le ha mandado un beso. Ella intenta sonreir pero le ganan las lágrimas. Fue la única vez que lloró en su trayecto a la guillotina.- En sus ropajes blancos, algo arrugados, parece una mujer mayor.- Por supuesto que el viaje lo alargan lo más que pueden para que reciba ella la mayor cantidad de insultos y burlas.
El día es gris. Rebotando en los hoyancos de la calle, la carreta camina lentamente en el canal rodeado por la chusma que de vez en cuando crece y canta.
La Plaza de la Revolución está erizada de bayonetas. La terraza del Palacio de las Tullerías está repleta de mirones. La Reina dirige sus ojos, un instante, hacia el jardín del Palacio, después aparta la mirada. Esto visiblemente la ha emocionado y parece querer llorar y su rostro se colorea.- Al pie de la guillotina, se alista la navaja.
La Reina desciende rápidamente de la carreta, sin pedir ayuda, y sube ligera la pequeña escalera hacia el patíbulo. En su prisa, pisó al verdugo, ella le dice muy amablemente y visiblemente apenada: “Perdóneme usted, señor, no fue mi intención”.
El cura que la acompañaba le recomienda: “¡Señora, tened valor!.- A lo que ella responde: “¿Valor? ¡Ay, señor! ¡Hace años que hice el aprendizaje, y justo en el momento en que mis males van a terminar, tenga la seguridad de que no me va a faltar!”
Ella coopera con a los preparativos. A las 12 horas con quince minutos, cae la navaja. Contaron testigos presenciales que la Reina se desmayó al escuchar el ruido de la navaja que caía. Según el rito revolucionario, su cabeza, cuyos ojos parpadean todavía, es presentada por Sansón al pueblo, cuya mayoría calla y se escuchan muy débiles e inseguros unos cuantos gritos de ¡Viva la República!
La turbamulta se va retirando despacio en un pesado, muy pesado silencio sintiéndose en el aire una profunda emoción y respeto. Ese mismo día, sus restos son enviados al cementerio de La Madeleine. Su cabeza es colocada entre sus piernas. Como era hora de ir a comer, los enterradores dejan su cuerpo sin sepultar por unas horas y aprovecha la artista Madame Tussaud para sacar la máscara mortuoria de la Reina. El féretro de madera corriente costó a la nación, únicamente seis libras. Dicho féretro fue rellenado con cal viva para la desintegración del cadáver igual que hicieron con el del Rey.
¿Y ustedes creían que aquí se acababa la salvaje, inhumana y depravada crueldad contra la Reina? Figura de la madre y la esposa leal. ¡Ah, no! A los gusanos y repugnantes desquiciados Acelerados, el martirio de años, el infame proceso de la Reina y su amarga muerte no les eran suficientes para su sed de villanía, los Acelerados fueron por mucho más. No les bastó a estos hombres castrados sicológicamente (misóginos) derramar la sangre de los Habsburgo del Imperio Austro-Húngaro.- Y se despachan con la cuchara grande:Esa misma noche, se lleva a cabo el decreto de la Convention Nationale, a instancias del tal Barrére, la profanación de la tumba del primer hijo varón de María Antonieta, el Primer Delfín, Luis Xavier José, sacando sus despojos mortales de su tumba en Saint Denis. La profanación se extendió a todas las tumbas reales y el saqueo de piezas antiquísimas de la Basílica.-
El Primer Delfín había fallecido a la edad de 8 años, en junio 4 de 1789, de dolorosa enfermedad. Es muy probable que su muerte haya contribuído, así como la de la hija más pequeña Sofia Beatriz, a nublar los sentidos de sus padres, cosa que no les permitió reaccionar debidamente para poder neutralizar a los asesinos y desquiciados que se apoderaron de Francia.
También, esa misma noche, por órdenes de los Acelerados, se abusa de la dignidad del pequeño Luis Carlos, ya Rey  legítimo de Francia, embriagándolo y jugándolo como "punching bag" por los guardias del Temple. Estos actos son indicadores de mentes psicópatas y más que retorcidas de esos demonios.
El bestial asesino Robespierre declaró que: “La muerte de María Antonieta era un homenaje a la igualdad y a la libertad, estos dos grandes principios, caros a los hombres libres, habiendo recibido ese 16 de octubre un clamoroso homenaje”.
Y además en su asqueroso pasquín, "Pére Duchesne", o "Papá Duchesne", el calumniador Jacques Hébert, expresa su: “Más grande alegría después de haber visto con sus propios ojos la cabeza de la Señora Veto, separada de su cuello de grulla y su gran cólera contra los abogados del diablo que se atrevieron a defender la causa de este monstruo...” Ese maldito gusano se enorgullece de pertenecer a los auto-llamados e hipócritas Defensores de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, de su hipócrita lema de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. (Después nos encargaremos de los merecidos finales de estos repugnantes fulanos).-

¿¿Ustedes creen, ahora, que Luis Carlos, ya Luis XVII, haya muerto de enfermedad??

En todo el mundo civilizado conforme se fue conociendo la noticia del asesinato de la Reina, se escuchó el gran clamor de las potencias y los pueblos con conciencia:

 

EL ASESINATO DE LA REINA MARIA ANTONIETA
HA LLENADO DE OPROBIO A FRANCIA Y
HA DESHONRADO A LA REVOLUCION.



¡Dios tenga en Su gloria a la Reina Mártir, María Antonieta!


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viernes, agosto 10, 2007

ASALTO AL PALACIO DE LAS TULLERIAS - AGOSTO 10 DE 1792






Un largo e interminable ayer para Luis Carlos, la Reina Maria Antonieta, el Rey Luis XVI, Madame Royale, Madame Elisabeth, la Familia Real y la gente de bien de Francia.
Desde el dia 6 de agosto los conspiradores Desmoulines, Marat y Robespierre y demás cómplices, que tienen que estar en el infierno, estaban complotando y trataban de encontrar el pretexto perfecto para mover a la turbamulta que se vendía por unos centavos y lanzarla en contra del Palacio de las Tullerías, donde estaba confinada la Familia Real.
Después de varios fracasados intentos y con la sucia complicidad del Alcalde Pétion, quien desprovisto de todo átomo de ética y respeto, como buen Acelerado, pudieron lanzar a la chusma cual jauría con el rumor de que en el Palacio, tenía un enorme y fastuoso banquete.
El asqueroso de Pétion arregló para que pudiera entrar la chusma al Palacio y darse vuelo insultando a la Reina Maria Antonieta sobre todo.
El Duque de Orleáns, primo del Rey Luis XVI, ya convertido y orgulloso miembro de los Acelerados, guió a la chusma hasta las habitaciones del Rey y al llegar ahí, todavía tuvo un poco más hipocresía, al no estar seguro de triunfar completamente y no se atrevió a entrar con la chusma a las habitaciones del Rey y ahí se hizo el sorprendido.
Con su nuevo nombre de Philippe Egalité (Felipe Igualdad), el Duque de Orleáns creia poder dominar a los Acelerados y soñaba con hacer suyo el trono de Francia, que esa Casa sintió casi suya por segunda ocasión en los tiempos de la infancia de Luis XV, cuando éste fue el único varón sobreviviente de la Casa de Borbón. Y que ambicionaba rabiosamente, como lo demostró Luis Felipe (Louis Philippe) años después al dar su cuartelazo y herir de muerte a la monarquia Gala. Y al Duque tambien lo enviaron a la guillotina.
Nuestro Sol Robado que contaba en ese momento 7 años, sufrió el terror de ver el palacio invadido por una turbamulta arrogante, insultante y amenazadora contra su padre y mas que nada contra su madre con un odio irracional alimentado por calumnias de los enemigos tanto aristócratas como burgueses.
La Reina María Antonieta, como digna hija de los Emperadores María Teresa y Francisco I de Austria, enfrentó y resistió a la chusma de mujeres con toda valentía y clase.
Esas mujerzuelas obligaron a la Reina, a Madame Elisabeth y a Madame Royale (de 13 años) a portar la cocada tricolor.
Al Delfín, Luis Carlos le colocaron el gorro frigio y la cocada tricolor.
Una frase que expresa la angustia de un niño de 7 años fue la que le dijo a su madre, al siguiente día al ver que continuaba el desorden y seguían los insultos, amenazas y gritos:
“¿Mamá, es que todavía es ayer?”
A tantos años de distancia, es en verdad inexplicable la facilidad con la que el pueblo se deja manejar y se lanza a cometer las peores atrocidades, la mayor de las veces en contra de inocentes.
¡Qué facil es creer lo peor de quien sea, qué facil es dejarnos caer al abismo y a la lujuria de la sangre y del asesinato!
Por su vida, su martirio, su soledad, su indefensión y las infamias que se cometieron con Luis Carlos y su incierto fin y la negación hasta de un sepulcro, consideramos que ese ayer todavía no termina.
Y el Rey Luis XVII da voz también a los miles de niños Franceses cuyas vidas fueron truncadas con el mismo odio e irracionalidad de los Acelerados.
Estos niños dan mayor fuerza y lustre a la Flor de Lis y junto con Luis Carlos están esperando una merecida Justicia que al llegar, le dará la Redención de Francia.
Ese ayer terminará el día y el momento en que en Francia denuncie este suceso a voz en cuello y mirando a su corazón acepte el espantoso crimen de un niño que era la pureza y el futuro de ese pais, la esperanza de la gente de bien –porque sí que había gente de bien en ese entonces – y el padre que esa nación esperaba.
Igual el mundo ha quedado desprotegido al no tener un líder con la conciencia lo suficientemente Cristiana Católica y la misión de entrega para su pueblo, un líder que pudiera hacer frente a los demonios que fueron desatados en los aciagos y vergonzoso años de 1789, 1792 y los subsiguientes.
Esos demonios son: el mercantilismo, el materialismo, el egoísmo, la falta de conciencia que están llevando al mundo a su suicidio por un camino de soledad y dolor al poner en práctica la cultura de la muerte con base en ideas de unos desquiciados mentales y ascos como seres humanos.
En ese niño, apagaron al Sol que debía iluminar el camino de su pueblo y del mundo por un camino si bien no fácil, si con el amor de un verdadero padre con compromiso no un explotador temporal de la patria.
Los acelerados, la mayoria tuvieron un fin muy merecido, pero el crimen continua. El Sol, nuestro Sol nos fué robado despiadadamente. Nos lo deben.
Esperamos que un día pueda terminar ese infinito ayer que duele, que lastima y ha empujado al mundo a un abismo.
Ese corazón inocente y puro significa la Redención para Francia.
Y también preguntamos en cuestión de Justicia:


¿Es que todavía es ayer?

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En el cuadro vemos como la Reina Maria Antonieta únicamente con una mesa de por medio enfrenta, sin guardias, a la chusma, mientras protege a Luis Carlos, que lleno de terror, se aferra a su brazo y ella, al mismo tiempo sostiene la mano de Madame Royale, mientras detrás esta Madame Elisabeth –hermana del Rey.

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martes, julio 03, 2007

Julio 3 de 1793: Separacion de Luis XVII y Maria Antonieta


Después del arresto en Varennes en junio de 1791 por el intento de fuga del Rey Luis XVI y su familia, quedaron prisioneros del gobierno de los acelerados en el Palacio de las Tullerías.
Más tarde, el 13 de agosto de 1792 fueron internados en la fortaleza del Temple, pero aún juntos y acompañados por los más fieles servidores.
El 3 de julio de 1793, es decir, casi seis meses después del asesinato del Rey Luis XVI, muy al modo bárbaro y cruel de los sanguinarios revolucionarios, se presentaron unos comisarios con unos guardias armados en la celda donde dormía la Reina Maria Antonieta junto con su cuñada Madame Elisabeth, Madame Royal y el ya Rey Luis XVII.
Por supuesto que no era una visita de cortesía, sino que con lujo de crueldad llegaron de manera violenta y escandalosa para arrebatar al niño del lado de su madre.
Maria Antonieta presentó dura batalla física, tratando de evitar que se llevaran al niño. La denodada y brava defensa de una madre abatida por el dolor y la desesperanza duró casi una hora y media.
Entonces, los comisarios ordenaron a los guardias apuntar con sus armas a Maria Teresa Carlota, es decir, Madame Royal de 15 años de edad, mientras le decian a la Reina que si no soltaba a Luis Carlos, entonces matarían a la princesa.
Ahí fue cuando la infortunada María Antonieta dejó de luchar para caer de rodillas y casi besarles los pies, suplicándoles por lo que mas quisieran ellos en el mundo, no la separaran de su hijo.
No es necesario comentar el terror de un niño de 8 años, que dormía plácidamente cerca de su madre, que era el único consuelo en ese momento después del enorme dolor de haber perdido a su padre, ser tratados como los peores delincuentes y ser objeto de insultos, maltratos y humillaciones.
Ante esa situación, la Reina, no tuvo más remedio que claudicar y aceptar las órdenes de esos bárbaros y ella misma vistió a Luis Carlos y lo entregó con enorme dolor y congoja a esa chusma sin Dios, sin decencia y sin un solo ápice de rastro humano en su conducta.
¡Qué angustia y qué dolor!
Pero, en realidad, esa era la misión de los revolucionarios, despedazar, destruir, causar dolor de un modo más que calculado.
El 3 de julio de 1793, la Reina Maria Antonieta y su hijo Luis Carlos de 8 años, se dieron el último abrazo y beso de su vida.
Ella se despidió de él recordándole las palabras de su padre: “De llegar a reinar, no tomar nunca venganza de los asesinos de su padre”.
El niño no volvió a ver jamás a su madre.
Ese mismo día, los acelerados, entregaron al niño a un zapatero remendón de nombre Antoine Simón y a su esposa, fervientes revolucionarios para que lo educaran al mas puro estilo “Republicano”, es decir, convertirlo en todo un patán, y mas que nada borrar todo vestigio de su memoria de su rango y su estirpe.
El zapatero y su esposa se dieron vuelo inculcándole todo el odio posible contra su sangre, la Iglesia y la monarquía. Lo emborrachaban y lo hacian gritar consignas contra Dios y contra su misma madre, la Reina.
Ya embriagado lo obligaban a bailar zapateados sobre la bandera de San Luis Rey. Le enseñaron pornografia.
El niño, al principio se negó y mostró tener una gran inteligencia y don de mando, pues les exigió una vez que le mostraran una ley que dijera que ellos podian tenerlo preso. Pero, los malos tratos, los insultos y los golpes doblaron su voluntad al cabo del tiempo.
En varias ocasiones, el niño fue sorprendido rezando antes de irse a dormir y el zapatero lo agarraba a golpes y patadas. Cuando ya lo tenia en el piso, el zapatero le preguntaba: ¿Si fueras rey en este momento, que me harias? Y el niño respondia: “Te perdonaba”.- Fiel a su educación Católica. Esto ponía mas furioso al zapatero que buscaba envilecer el alma de ese niño inocente y noble.
La Reina que quedó en la misma prisión del Temple todavía un mes más, podia verlo unicamente unos segundos a través de una rendija. Duraba horas, con la esperanza de verlo pasar. Una vez, ella se desmayó cuando vió que iba Luis Carlos portando el gorro revolucionario adornado con la cocada tricolor, con su cabecita baja, detrás del burlesco zapatero y cantando con voz llorosa, el himno de La Marsellesa y la Carmañola.

Se sabe que por la noche, estando ya acostado el zapatero y su esposa, el hombre llamaba a gritos al niño, que dormía en el piso, y Luis Carlos que sabia lo que le esperaba pero no podía evitarlo, se acercaba diciendo con mucho miedo: "Dígame Ciudadano Simón ¿Que se le ofrece?", despues de lo cual el zapatero sin voltear a verlo, con su mano le tomaba su cara a Luis Carlos para empujarlo con violencia al piso al tiempo que le respondia: "Sólo quería saber si estabas bien" acompañado de sonoras carcajadas.
Madame Royale cuenta como lo oía llorar y cantar los himnos revolucionarios con un gran dolor. (Odio La Marsellesa!).
Por supuesto, que el zapatero y su esposa -para servir a su amigo y protector, el multi-asesino cuyo nombre no quiero incluir en este blog pero que todos ustedes conocen y su apellido comienza con R - se internaron voluntariamente en la prision del Temple con Luis Carlos, se dieron vuelo “educando” como patán al heredero de la Monarquía Francesa, a quien obligaban, como viles cobardes que eran, a hacer la limpieza y servirlos para presumir que tenían a su servicio al Rey de Francia, quien estaba reconocido como tal por todas las potencias extranjeras de ese tiempo y lo reclamaban al gobierno de los acelerados.



Las potencias mundiales se cansaron de cabildear la entrega de la familia Real, entre ellos Estados Unidos quien le debe al Rey Luis XVI su independencia.
Estados Unidos pedía a la Familia Real y sobre todo al niño para darles refugio político bajo la promesa de que no volverían nunca a Francia con tal de que les respetaran su vida.
Pero, como lo hemos visto, la consigna de esa salvajada, era la destrucción, el asesinato, el baño de sangre y un huérfano de 8 años, era la presa ideal. ¿Quién iba a detenerlos? Si eso le podian hacer a un REY legítimo, ¿Qué no iban a hacerle al pueblo? Tal como lo probaron una y otra vez Bretagne y en La Vendeé.
El Rey Luis XVII fue en verdad un Rey coronado de espinas. Un mártir Católico. Un mártir político, social y una víctima de los abusadores de niños indefensos. Y hay quien celebra orgullosamente esos actos infames.



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-Última imagen (perfil) del Rey en vida y en prisión ¡Qué personalidad tan fuerte irradiando autoridad y majestad!-

Attention English-Speaking visitors: This blog is entirely in Spanish as there is scarce, almost inexistent, information on this tragic real-life event in the Hispanic America: Legacy of the revolutionary governments that sprang up in so many countries in the Americas, inspired in the shameful and ominous French Revolution.-/////////////////////////////////// Tenemos que mencionar que nos llena enormemente de orgullo y nos honra al máximo recibir la visita de todas las universidades del mundo incluyendo las mas antiguas y de tantos y tantos eruditos y conocedores de estos acontecimientos. Ojala que muchos universitarios no se limiten a leer solamente una página, el blog entero es de ustedes.- Gracias